Friday April 19,2024
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EL EVANGELIO
COMO ME HA SIDO REVELADO


El Evangelio como me ha sido revelado

Autor: María Valtorta

« PARTE 4 de 7 »

TERCER AÑO DE LA
VIDA PUBLICA DE JESUS

Partes: [ 1 ] [ 2 ] [ 3 ]
[ 4 ] [ 5 ] [ 6 ] [ 7 ]



313. Preparativos para salir de Nazaret, después de la visita de Simón de Alfeo con su familia. Durante el tercer año,
Jesús será el Justo

314. La cena en la casa de Nazaret. La dolorosa partida

315. El viaje hacia Yiftael y las reflexiones de Juan de Endor

316. Jesús se despide de Juan
de Endor y de Síntica

317. La oración de Jesús por la salvación de Judas Iscariote

318. En barca de Tolemaida
a Tiro

319. Partida de Tiro en la nave del cretense Nicomedes

320. Prodigios en la nave en medio de una tempestad

321. Arribo a Seleucia.
Se despiden de Nicomedes

322. Partida de Seleucia en un carro y llegada a Antioquía

323. La visita a Antigonio

324. Las pláticas de los ocho apóstoles antes de dejar Antioquía. El adiós a Juan de Endor y a Síntica

325. Los ocho apóstoles se reúnen con Jesús
cerca de Akcib

326. Un alto en Akcib

327. En los confines de Fenicia. Palabras de Jesús sobre la igualdad de los pueblos.
Parábola de la levadura

328. En Alejandrocena donde los hermanos de Hermiona

329. En el mercado de Alejandrocena. La parábola
de los obreros de la viña

330. Santiago y Juan "hijos del trueno". Hacia Akcib
con el pastor Anás

331. La fe de la mujer cananea y otras conquistas. Llegada a Akcib

332. La sufrida separación de Bartolomé, que con Felipe
vuelve a unirse al Maestro

333. Con los diez apóstoles
hacia Sicaminón

334. También Tomas y Judas Iscariote se unen de nuevo al grupo apostólico

335. La falsa amistad de Ismael ben Fabí, y el hidrópico
curado en sábado

336. En Nazaret con cuatro apóstoles. El amor de Tomás
por María Santísima

337. El sábado en Corazín. Parábola sobre los corazones imposibles de labrar. Curación
de una mujer encorvada

338. Judas Iscariote pierde el poder de milagros.
La parábola del cultivador

339. La noche pecaminosa
de Judas Iscariote

340. El enmendamiento de Judas Iscariote y el choque con los rabíes junto al sepulcro de Hil.lel

341. La mano herida de Jesús. Curación de un sordomudo en los confines sirofenicios

342. En Quedes. Los fariseos piden un signo.
La profecía de Habacuc

343. La levadura de los fariseos. El Hijo del hombre.
El primado a Simón Pedro

344. Encuentro con los discípulos en Cesárea de Filipo y explicación de la sedal de Jonás

345. Milagro en el castillo
de Cesárea Paneas

346. Primer anuncio de la Pasión y reprensión a Simón Pedro

347. En Betsaida. Profecía sobre el martirio de los Apóstoles y curación de un ciego

348. Manahén da algunas noticias acerca de Herodes Antipas, y desde Cafarnaúm va con Jesús a Nazaret. Revelación de las transfiguraciones
de la Virgen

349. La Transfiguración en el monte Tabor y el epiléptico curado al pie del monte. Un comentario para los predilectos

350. Lección a los discípulos sobre el poder de vencer
a los demonios

351. El tributo al Templo pagado con la moneda hallada
en la boca del pez

352. Un convertido de María de Magdala. Parábola para el pequeño Benjamín y lección sobre quién es grande
en el reino de los Cielos

353. La segunda multiplicación de los panes y el milagro de la multiplicación de la Palabra

354. Jesús habla sobre el Pan del Cielo en la sinagoga
de Cafarnaúm

355. El nuevo discípulo Nicolái de Antioquía y el segundo anuncio de la Pasión

356. Hacia Gadara. Las herejías de Judas Iscariote y las renuncias de Juan,
que quiere sólo amar

357. Juan y las culpas de Judas Iscariote. Los fariseos y la cuestión del divorcio

358. En Pel.la. El jovencito Yaia y la madre de Marcos de Josías

359. En la cabaña de Matías cerca de Yabés Galaad

360. El malhumor de los apóstoles y el descanso en una gruta. El encuentro
con Rosa de Jericó

361. Los dos injertos que transformarán a los apóstoles. María de Magdala advierte a Jesús de un peligro. Milagro ante la riada del Jordán

362. La misión de las "voces" en la Iglesia futura. El encuentro con la Madre y las discípulas

363. En Rama, en casa de la hermana de Tomás. Jesús habla sobre la salvación.
Apóstrofe a Jerusalén

364. En el Templo. Oración universal y parábola del hijo verdadero y los hijos bastardos

365. Judas Iscariote insidia la inocencia de Margziam. Un nuevo discípulo, hermano de leche de Jesús. En Betania, en la
casa de Lázaro, enfermo

366. Anastática entre las discípulas. Las cartas de Antioquía

367. El jueves prepascual. Preparativos en el Getsemaní

368. El jueves prepascual. En Jerusalén y en el Templo

369. El jueves prepascual. Parábola de la lepra de las casas

370. El jueves prepascual. En el convite de los pobres en el palacio de Cusa

371. El jueves prepascual. Por la noche en el palacio de Lázaro

372. El día de la Parasceve. Despertar en el palacio de Lázaro

373. El día de la Parasceve.
En el Templo

374. El día de la Parasceve. Por las calles de Jerusalén y en el barrio de Ofel

375. La cena ritual en casa de Lázaro y el banquete sacrílego en la casa de Samuel

376. Lección sobre la obra salvífica de los santos, y condena al Templo corrompido

377. Parábola del agua y del junco para María de Magdala, que ha elegido la mejor parte

378. La parábola de los pájaros, criticada por unos judíos enemigos que tienden una trampa

379. Una premonición del
apóstol Juan

380. El amor de los apóstoles, de la contemplación a la acción

381. La parábola del administrador infiel y sagaz. Hipocresía de los fariseos y conversión de un esenio

382. Un alto en casa de Nique

383. Discurso sobre la muerte junto al vado del Jordán

384. El anciano Ananías, guardián de la casita de Salomón

385. Parábola de la encrucijada y milagros cerca del pueblo
de Salomón

386. Hacia la orilla occidental
del Jordán

387. En Guilgal. El mendigo Ogla y los escribas tentadores. Los apóstoles comparados con las doce piedras del
prodigio de Josué

388. Exhortación a Judas Iscariote, que irá a Betania
con Simón Zelote.

389. Llegada a Engadí con
diez apóstoles

390. La fe de Abraham de Engadí y la parábola de la semilla
de palma

391. Curación del leproso Eliseo de Engadí

392. La hostilidad de Masada, ciudad-fortaleza

393. En la casa de campo de María de Keriot

394. Parábola de las dos voluntades y despedida de los habitantes de Keriot

395. Las dos madres infelices de Keriot. Adiós a la madre de Judas

396. En Yuttá, con los niños. La mano de Jesús obradora
de curaciones

397. Despedida de los fieles
de Yuttá

398. Palabras de despedida en Hebrón. Los delirios
de Judas Iscariote

399. Palabras de despedida en Betsur. El amor materno de Elisa

400. En Béter, en casa de Juana de Cusa, la cual habla del daño provocado por Judas Iscariote ante Claudia

401. Pedro y Bartolomé en Béter por un grave motivo.
Éxtasis de la escritora

402. Judas Iscariote se siente descubierto durante el discurso de despedida en Béter

403. Una lucha y victoria espiritual de Simón de Jonás

404. En camino hacia Emaús
de la llanura

405. Descanso en un henil y discurso a la entrada de Emaús de la llanura. El pequeño Miguel

406. En Joppe. Palabras inútiles a Judas de Keriot y diálogo sobre el alma con algunos Gentiles

407. En los campos de Nicodemo. La parábola de los dos hijos

408. Multiplicación del trigo en los campos de José de Arimatea

409. El drama familiar del Anciano Juan

410. Provocaciones de Judas Iscariote en el grupo apostólico

411. Una lección extraída de la naturaleza y espigueo milagroso para una viejecita. Cómo ayudar a quien se enmienda

412. Elogio del lirio de los valles, símbolo de María. Pedro se sacrifica por el bien de Judas

413. Llegada a Jerusalén para la fiesta de Pentecostés y disputa con los doctores del Templo

414. Invectiva contra fariseos y doctores en el convite en casa
del Anciano Elquías

415. Un alto en el camino
en Betania

416. Un mendigo samaritano en el camino de Jericó

417. Historia de Zacarías el leproso y conversión
de Zaqueo el publicano

418. Curación del discípulo José, herido en la cabeza y recogido en la casita de Salomón

419. Curaciones en un pueblecito de la Decápolis. Parábola del escultor y de las estatuas

420. Curación de un endemoniado completo. La vocación de la mujer al amor

421. El endemoniado curado, los fariseos y la blasfemia contra
el Espíritu Santo

422. El Iscariote, con sus malos humores, ocasiona la lección sobre los deberes
y los siervos inútiles

423. Partida del Iscariote, que ocasiona la lección sobre
el amor y el perdón

424. Pensamientos de gloria y martirio ante la vista de la costa mediterránea

425. En Cesárea Marítima. Romanos mundanos y parábola de los hijos con destinos distintos

426. Con las romanas en Cesárea Marítima. Profecía en Virgilio.
La joven esclava salvada

427. Bartolomé instruye
a Áurea Gala

428. Parábola de la viña y del viñador, figuras del alma y del libre albedrío

429. Con Judas Iscariote en la llanura de Esdrelón

430. El nido caído y el escriba cruel. La letra y el espíritu
de la Ley

431. Tomás prepara el encuentro de Jesús con los campesinos
de Jocanán

432. Con los campesinos
de Jocanán, cerca de Sefori

433. Llegada a Nazaret. Alabanzas a la Virgen.
Curación de Áurea

434. Trabajos manuales en Nazaret y parábola
de la madera barnizada

435. Comienzo del tercer sábado en Nazaret y llegada de Pedro con otros apóstoles

436. En el huerto de Nazaret, revelado a apóstoles y discípulas el precio de la Redención

437. Coloquio
de Jesús con su Madre

438. María Santísima con María de Alfeo en Tiberíades, donde Valeria. Encuentro con Judas Iscariote

439. María Santísima enseña a Áurea a hacer la voluntad de Dios

440. Otro sábado en Nazaret. Obstinación de José de Alfeo

441. Partida de Nazaret. Un incendio de brezos durante el viaje viene a ser el tema de una parábola

442. Judas Iscariote en Nazaret en casa de María

443. La muerte del abuelo de Margziam

444. Las dotes de Margziam. Lección sobre la caridad, sobre la salvación, sobre los méritos del Salvador

445. Dos parábolas durante una tormenta en Tiberíades. Llegada de Maria Stma., e impenitencia de Judas Iscariote

446. Llegada a Cafarnaúm en medio de un cálido recibimiento

447. En Cafarnaúm unas palabras de Jesús sobre la misericordia y el perdón no encuentran eco

448. Encuentro de barcas en el lago y parábola sugerida por Simón Pedro

449. El pequeño Alfeo desamado de su madre

450. Milagros en el arrabal cercano a Ippo y curación del leproso Juan

451. Discurso en el arrabal cercano a Ippo sobre los deberes de los cónyuges y de los hijos

452. El ex leproso Juan se hace discípulo. Parábola de los diez monumentos

453. Llegada a Ippo y discurso en pro de los pobres. Curación de un esclavo paralítico

454. María Santísima y su amor perfecto. Conflicto de Judas Iscariote con el pequeño Alfeo

455. La Iglesia es confiada a la maternidad de María. Discurso, al pie de Gamala, en pro
de unos forzados

456. Despedida de Gamala y llegada a Afeq. Advertencia a la viuda Sara y milagro en su casa

457. Discurso en Afeq, tras una disputa entre creyentes y no creyentes. Sara se hace discípula

458. Una curación espiritual en Guerguesa y lección sobre
los dones de Dios

459. El perdón a Samuel de Nazaret y lección sobre
las malas amistades

460. Fariseos en Cafarnaúm con José y Simón de Alfeo. Jesús y su Madre preparados
para el Sacrificio

461. Confabulación en casa de Cusa para elegir a Jesús rey. El griego Zenón y la carta de Síntica con la noticia de la muerte de Juan de Endor

462. Discurso y curaciones en las fuentes termales de Emaús
de Tiberíades

463. En Tariquea. Cusa, a pesar del discurso sobre la naturaleza del reino mesiánico, invita a Jesús a su casa. Conversión de una pecadora

464. En la casa de campo de Cusa, intento de elegir rey a Jesús. El testimonio
del Predilecto

465. En Betsaida para un encargo secreto a Porfiria. Apresurada partida de Cafarnaún

466. Un alto en la casa de los ancianos cónyuges Judas y Ana

467. Parábola de la distribución de las aguas. Perdón condicionado para el campesino Jacob. Advertencias a los apóstoles camino de Corazín

468. Un episodio de enmendamiento de Judas Iscariote, y otros que
ilustran su figura

469. Despidiéndose de los pocos fieles de Corazín

470. Lección a una suegra sobre los deberes del matrimonio

471. Encuentro con el levita José, llamado Bernabé, y lección
sobre Dios-Amor

472. Solicitud insidiosa de un juicio acerca de un hecho ocurrido en Yiscala

473. Curación de un niño ciego de Sidón y una lección
para las familias

474. Una visión que se pierde en un arrobo de amor

475. Abel de Belén de Galilea pide el perdón para sus enemigos

476. Lección sobre el cuidado de las almas y perdón a los dos pecadores castigados con la lepra

477. Coloquio de Jesús con su Madre en el bosque de Matatías. Los sufrimientos morales
de Jesús y María

478. Coloquio de Jesús con José y Simón de Alfeo, que van a la fiesta de los Tabernáculos

479. Con Juan al pie de la torre de Yizreel en espera de los campesinos de Jocanán

480. Parten de Yizreel tras la visita nocturna de los campesinos de Jocanán

481. Llegada a Enganním. Maquinaciones de Judas Iscariote para impedir una trama
de los fariseos

482. En camino con un pastor samaritano que ve
premiada su fe

483. Polémica de los apóstoles sobre el odio de los judíos. Los diez leprosos curados en Samaria

484. Alto obligado en las cercanías de Efraím y parábola de la granada

485. Jesús llega con los apóstoles a Betania, donde ya están algunos discípulos con Margziam

486. En el Templo para la fiesta de los Tabernáculos. Discurso sobre la naturaleza del Reino

487. En el Templo para la fiesta de los Tabernáculos. Discurso sobre la naturaleza del Cristo

488. En el Templo para la fiesta de los Tabernáculos. Partida secreta hacia Nob después
de la oración

489. En Nob. Parábola del rey no comprendido por sus súbditos. Jesús calma el viento

490. En el campo de los Galileos con los primos apóstoles y encuentro con el levita Zacarías

491. TEn el Templo el último día de la fiesta de los Tabernáculos. Sermón sobre el Agua viva

492. En Betania se evoca la memoria de Juan de Endor

493. Jesús habla cabe la fuente de En Royel, lugar en que hicieron un alto los tres Sabios

494. La mujer adúltera y la hipocresía de sus acusadores

495. Jesús instruye acerca del perdón de los pecadores, y se despide de sus discípulos en el camino de Betania

496. Un alto en la casita de Salomón. Improvisa turbación
de Judas Iscariote.

497. Simón Pedro atraviesa una hora de abatimiento

498. Exhortación a Judas Tadeo y a Santiago de Zebedeo después de una discusión
con Judas Iscariote

499. Fuga de Esebón y encuentro con un mercader de Petra

500. Reflexiones de Bartolomé y Juan después de un retiro
en el monte Nebo

501. Parábola de los hijos lejanos. Curación de dos hijos ciegos del hombre de Petra

502. Otro abatimiento en Pedro. Lección sobre las posesiones (divinas y diabólicas)

503. Los apóstoles indagan acerca del Traidor. Un saduceo y la infeliz mujer de un nigromante. Saber distinguir lo sobrenatural de lo oculto

504. Margziam preparado para la separación. Regreso a la aldea de Salomón y muerte de Ananías

505. En el Templo, una gracia obtenida con la oración incesante y la parábola del juez y la viuda

506. En el Templo, oposición al discurso que revela que Jesús
es la Luz del mundo

507. El gran debate con los judíos. Huyen del Templo con la ayuda del levita Zacarías

508. Juan será la luz de Cristo hasta el final de los tiempos. El pequeño Marcial-Manasés acogido por José de Seforí

509. El anciano sacerdote Matán acogido con los apóstoles y discípulos que han huido
del Templo

510. La curación de un ciego
de nacimiento

511. En la casa de Juan de Nob, otra alabanza a la Corredentora. Embustes de Judas Iscariote

512. Profecía ante un pueblo destruido

513. En Emaús Montana, una parábola sobre la verdadera sabiduría y una advertencia
a Israel

514. Consejos sobre la santidad a un joven indeciso. Reprensión a los habitantes de Bet-Jorón después de la curación de un romano y una judía

515. Las razones del dolor salvífico de Jesús. Elogio de la obediencia y lección sobre
la humildad

516. En Gabaón, milagro del mudito y elogio de la sabiduría como amor a Dios

517. Hacia Nob. Judas Iscariote, tras un momento polémico, reconoce su error

518. En Jerusalén, encuentro con el ciego curado y palabras que revelan a Jesús como
buen Pastor

519. Inexplicable ausencia de Judas Iscariote y alto en Betania, en casa de Lázaro

520. Conversaciones en torno a Judas Iscariote, ausente. Llegada a Tecua con el anciano Elí-Ana

521. En Tecua, Jesús se despide de los habitantes del lugar y del anciano Elí-Ana

522. Llegada a Jericó. El amor terreno de la muchedumbre y el amor sobrenatural del
convertido Zaqueo

523. En Jericó. La petición a Jesús de que juzgue a una mujer. La parábola del fariseo y el publicano tras una comparación entre pecadores y enfermos

524. En Jericó. En casa de Zaqueo con los pecadores convertidos

525. El juicio sobre Sabea
de Betlequí

526. T526 Curaciones cerca del vado de Betabara y discurso en recuerdo de Juan el Bautista

527. Desconocimiento y tentaciones en la naturaleza humana de Cristo

528. En Nob. Consuelo materno de Elisa y regreso inquietante de Judas Iscariote

529. Enseñanzas a los apóstoles mientras realizan trabajos manuales en casa de Juan de Nob

530. Otra noche de pecado de Judas Iscariote

531. En Nob, enfermos y peregrinos venidos de todas partes. Valeria y el divorcio. Curación del pequeño Leví

532. Preparativos para las Encenias. Una prostituta enviada a tentar a Jesús, que deja Nob

533. Hacia Jerusalén con
Judas Iscariote

534. Enseñanzas y curaciones en la sinagoga de los libertos romanos. Un encargo
para los gentiles

535. Judas Iscariote llamado
a informar a casa de Caifás

536. Curación de siete leprosos y llegada a Betania con los apóstoles ya reunidos. Marta y María preparadas por Jesús
a la muerte de Lázaro

537. En el Templo en la fiesta de la Dedicación, Jesús se manifiesta a los judíos, que intentan apedrearle

538. Jesús, orante en la gruta de la Natividad, contemplado por los discípulos ex pastores

539. Juan de Zebedeo se acusa de culpas inexistentes

540. La Madre confiada a Juan. Encuentro con Manahén y lección sobre el amor a los animales. Conclusión del tercer año

 

481- Llegada a Enganním. Maquinaciones de Judas Iscariote para impedir una trama de los fariseos


El tiempo ha mantenido exactamente sus promesas y se ha resuelto en un agua fastidiosa, menuda, persistente.

Quien va en carro se defiende bien. Pero quien va a pie o en burro se moja y siente la molestia, sobre todo los que soportan no sólo el fastidio del agua, que les moja la cabeza y los hombros, sino también el del fanguillo, cada vez más suelto, que entra en las sandalias, se pega en los tobillos y salpica los vestidos. Los peregrinos se han puesto sobre la cabeza, quizás hechas dos dobleces, los mantos o mantas y parecen todos frailes encapuchados.

Jesús y Juan, a pie, están bien mojados. Pero se preocupan más de proteger las sacas, donde están los vestidos de recambio, que de sí sismos. Así llegan a Enganním, y se ponen a buscar a los apóstoles, separándose para encontrarlos antes.

Es Juan el que los encuentra; bueno, encuentra a Santiago de Zebedeo, que ha comprado las provisiones para el sábado.

-Estábamos preocupados. Y, si no os hubiéramos visto, hubiéramos vuelto para atrás a pesar del sábado... ¿Dónde está el Maestro?

-Ha ido a buscaros. Aquel al que encuentre antes irá donde el fabro.

-Entonces... Mira, nosotros estamos en aquella casa. Una buena mujer con tres hijas. Ve enseguida donde el Maestro y ven...

Santiago baja la voz y, mirando a su alrededor, bisbisea:
-Hay muchos fariseos... seguro que con malas intenciones. Nos preguntaron por qué no estaba con nosotros. Querían saber si ha seguido adelante o si se ha quedado atrás. Primero dijimos:

"No sabemos". No nos han creído. Y es normal, porque ¿cómo podemos decir nosotros que no sabemos dónde está Él? Entonces Judas Iscariote -él no tiene tantos escrúpulos-dijo:

"Ha ido por delante", y, dado que no estaban convencidos y hacían preguntas sobre con quién, con qué, sobre cuándo se había marchado, sobre si se sabía que el otro viernes estaba en la zona de Yiscala, pues dijo:

"En Tolemaida subió a una nave; por tanto, nos ha precedido. Bajará en Joppe y entrará en Jerusalén por la Puerta de Damasco, para ir inmediatamente a la casa de Beceta de José de Arimatea".

-¿Pero por qué tantas mentiras? -pregunta Juan escandalizado.

-¿Qué sé yo? Se lo dijimos también nosotros. Pero se rió y dijo "Ojo por ojo, diente por diente, y mentira por mentira. Basta con que el Maestro se encuentre a salvo. Lo buscan para hacerle algún daño Lo sé". Pedro le hizo la observación de que nombrar a José podía crearle a éste problemas. Pero Judas respondió:

"Irán rápidamente all: y, al ver el estupor de José, comprenderán que no era verdad". "Te odiarán, entonces, por haberte burlado de ellos..." objetamos. Pero él, riéndose, dijo:

"¡Me río yo de su odio! Sé cómo mantenerle inocuo...". Pero, ve, Juan. Trata de encontrar al Maestro y vuelve con Él. El agua nos viene bien. Los fariseos están en las casas para no mojarse sus amplísimos ropajes...

Juan da a su hermano la saca y hace ademán de marcharse veloz. Pero Santiago lo retiene para decirte: «Y no refieras al Maestro las mentiras de Judas. Aunque hayan sido dichas con buena finalidad, no dejan de ser mentiras. Y el Maestro odia la mentira...

-No se lo diré -y Juan se marcha raudo.
Santiago ha atinado en lo que ha dicho: los ricos están ya en las casas. Por las calles circula, en busca de un alojamiento, solamente la gente modesta...

Jesús está debajo de un atrio, junto al taller del herrador. Juan se llega a Él y le dice:
-Ven enseguida. Los he encontrado. Podremos vestirnos con ropa seca.

No dice ninguna otra cosa para explicar su prisa.
Pronto llegan a la casa. Entran por la puerta que han dejado entornada. Allí, inmediatamente detrás, están los once apóstoles; ellos se arremolinan en torno a Jesús, como si no lo vieran desde muchos meses atrás.

La dueña de la casa, una mujercita ajada, carniseca, echa alguna ojeada desde detrás de una puerta entornada.
-La paz a vosotros -dice Jesús con una sonrisa, y los abraza sin diferencias en el afecto.

Todos hablan al mismo tiempo, queriendo decir muchas cosas. Pero Pedro grita: -¡Callaos! Y no lo retengáis. ¿No veis lo mojado y cansado que está? -y al Maestro:
-He dicho que te preparen un baño caliente y... trae acá ese manto mojado... y también que te calienten la ropa. La he sacado de tu saca...

Luego se vuelve hacia el interior de la casa y grita:
-¡Eh! ¡Mujer! El Huésped ha llegado. Trae el agua, que de lo demás me preocupo yo.

Y la mujer, tímida como todos los que han sufrido -y su cara dice que ha sufrido-cruza silenciosa el pasillo, seguida de tres jovencitas que la asemejan en la delgadez y en la expresión, para ir a la cocina a tomar los calderos llenos de agua hirviendo.

-Ven, Maestro. Y también tú, Juan. Estáis más fríos que un ahogado. Pero he dicho que cocieran enebro con vinagre para meterlo en agua. Es bueno.

Efectivamente, los calderos, al pasar, han emanado olor de vinagre y otros aromas.

Jesús, al entrar en un cuartito donde hay dos anchos artesones (o sea, dos tinas de madera, quizás destinadas a las coladas), mira a la mujer que sale con sus hijas y la saluda:

-La paz a ti y a tus hijas. Que el Señor te recompense.
-Gracias, Señor... -dice ella, y desaparece.
Pedro entra con Jesús y Juan. Cierra la puerta y susurra:
-Ten en cuenta que no sabe quién eres... Somos peregrinos todos, y Tú eres un rabí; nosotros, tus amigos. Es verdad, en el fondo... Es... ¡mmm! ¡Bueno!, es una verdad, sólo que velada... Demasiados fariseos y... demasiados interesados en ti. Hazte tu composición de lugar...

Después hablaremos -y se marcha; los deja solos y regresa donde los compañeros, que están sentados en un cuartito.
-¿Y ahora? ¿Qué le vamos a decir al Maestro? Si decimos que hemos mentido, se va a apenar. Pero... no podemos no decírselo dice Pedro.

-¡No te sacrifiques, hombre! Yo he mentido, yo se lo diré.
-Y lo vas a poner más triste todavía. ¿No has visto lo afligido que está?

-Lo he visto. Pero es porque está cansado... Y además... sé también decir a los fariseos: "Os mentí". Esto son pequeñeces. Lo importante es que Él no deba sufrir.

-Yo no diría nada. A nadie. Si se lo dices a Él, no vas a conseguir tenerlo oculto; si a ellos, no vas a conseguir salvarlo de las insidias... -observa Felipe.

-Eso lo veremos -dice Judas seguro.

Pasa poco tiempo y Jesús vuelve con la ropa seca, reconfortado por el baño. Juan le sigue.

Hablan de todo lo que ha sucedido al grupo apostólico y al Maestro y a Juan. Pero ninguno habla de los fariseos, hasta que Judas dice:

-Maestro, sé seguro que los que te odian te buscan. Y, para salvarte, he esparcido la voz de que no vas a Jerusalén por los caminos normales, sino por mar hasta Joppe... Ellos se van a abalanzar hacia allá, ¡ja! ¡ja!
-¿Pero por qué mentir?

-¿Y ellos por qué mienten?
-Pero ellos son ellos, y tú no eres, no deberías ser como ellos...

Maestro, yo soy una cosa sólo: soy uno que los conoce y que te quiere. ¿Quieres destruirte? Yo estoy dispuesto a impedirlo. Escúchame bien, y percibe mi corazón en mis palabras. Tú mañana no sales de aquí...

-Mañana es sábado...

-De acuerdo. Pero no sales de aquí. Descansas...
-Todo menos el pecado, Judas. Ninguna consideración me hará aceptar faltar a la santificación del sábado.
-Ellos...

-Que hagan lo que quieran. Yo no pecaré. Si lo hiciera, además de mi pecado que pesaría sobre mí, pondría en sus manos un arma para destruirme. ¿No recuerdas que ya me llaman profanador del sábado?

-El Maestro tiene razón -dicen los otros.

-De acuerdo... Harás lo que quieras para el sábado. Pero no por el camino. No vayamos por el camino de todos, Maestro. Escúchame. Desoriéntalos...

-¡Pero bueno! ¡¿Qué es lo que sabes con precisión, tú que hablas? -grita Simón, agitando sus cortos brazos -¡Maestro, ordénale que hable!

-Calma, Simón. Si tu hermano ha venido a saber de la existencia de un peligro, quizás con peligro para sí mismo, y nos advierte de él, no debemos tratarlo como a un enemigo, sino agradecérselo.

Si él no puede decir todo, porque podría comprometer a terceras personas no suficientemente valientes como para tomar la iniciativa de hablar, pero todavía suficientemente honestas como para no permitir un delito, ¿por qué queréis forzarlo a hablar? Dejadlo, pues, expresarse. Aceptaré lo que de bueno haya en su proyecto y rechazaré lo que podría ser no bueno. Habla, Judas.

-Gracias, Maestro. Sólo Tú me conoces verdaderamente como lo que soy. Estaba diciendo que dentro de los confines de Samaria podríamos ir seguros. Porque en Samaria manda Roma más que en Galilea y Judea, y ellos, los que te odian, no quieren problemas con Roma. Pero -esto también para desorientar a los espías-lo que yo digo es que no sigamos el camino directo, sino que, saliendo de aquí nos dirijamos a Dotán, y luego, sin llegar a Samaria, atravesar la región y pasar por Siquem; luego abajo hasta Efraím, hacia el Adomín y el Carit, y llegar por esa parte a Betania.

-Camino largo y difícil, especialmente si llueve.
-¡Peligrosa! E-Adomín...
-Parece que buscas el peligro...
No hay entusiasmo en los apóstoles.

Pero Jesús dice:
-Judas tiene razón. Iremos por este camino. Después tendremos tiempo de descansar. Tengo que hacer todavía otras cosas antes de que la hora llegue y sea perfecta, y no debo neciamente ponerme en sus manos hasta que todo esté cumplido. Pasaremos, así, por casa de Lázaro, que está, ciertamente, muy enfermo y me espera... Comed vosotros. Yo me retiro. Estoy cansado...

-¿Pero ni siquiera un poco de comida? ¿No estarás enfermo, eh?

-No, Simón. Pero hace siete días que no toco una cama. Adiós, La paz sea con vosotros...
Y se retira.

Judas, exultante, dice:
-¿Habéis visto? Es humilde y justo y no rechaza lo que siente que es bueno...

-Sí... pero... ¿Tú crees que está contento? ¿Verdaderamente contento?

-No lo creo... Pero comprende que tengo razón...
-Yo quisiera saber cómo te las has agenciado para saber tantas cosas. ¡Y habiendo estado siempre con nosotros!...

-Sí, estando con vosotros. Y vosotros me vigiláis como a un animal peligroso. Ya lo sé. Pero no importa. Recordad esto: un mendigo incluso, e incluso un bandolero, pueden servir para saber; e incluso una mujer. Hablé con un mendigo y lo favorecí. Con un bandolero y descubrí... Con una... mujer y... ¡cuántas cosas puede saber una mujer!
Los apóstoles se miran estupefactos. Con las miradas se preguntan. ¿Cuándo? ¿Dónde ha sabido y entablado relación Judas?...

El se ríe y dice:
-¡Y con un soldado! Sí. Porque la mujer había dicho tantas cosas que me mandó a un soldado. Y tuve la confirmación. Y yo también dije... Todo es lícito cuando es necesario. ¡Incluso las cortesanas y los soldados!

-¡Eres... tú eres...! -dice Bartolomé, y frena lo que iba a decir.

-Sí. Soy yo. Nada más que yo. Para vosotros un pecador. Pero yo, o mis pecados, sirvo mejor al Maestro que vosotros. Y además... Si una cortesana sabe lo que quieren hacer los enemigos de Jesús, señal es que ellos también van con las cortesanas y las tienen consigo, a bailarinas y mimos, para divertirse...

Y si ellos tienen cerca a estas mujeres... puedo tenerlas también yo. Me ha servido, ¿veis? Tened en cuenta que en los confines de Judea Él podía haber sido atrapado. Decid, pues, que he sido sabio por haberlo evitado...

Todos están pensativos y comen su comida sin ganas. Luego Bartolomé se levanta.
-¿A dónde vas?

-Voy donde Él... No estoy convencido de que esté durmiendo. Voy a llevarle leche caliente... y veo.
Sale. Está fuera un rato. Vuelve.
-Estaba sentado en la cama... y lloraba... Tú, Judas, lo has apenado. Yo lo pensaba.

-¿Lo ha dicho Él? Voy a dar explicaciones.
-No. No lo ha dicho. Es más, ha dicho que tú también tienes tus méritos. Pero yo lo he comprendido. Y no vayas. Déjalo en paz.

-Sois todos unos necios. Sufre porque se ve perseguido, impedido en su misión. Eso es -se rebela Judas.
Y Juan confirma:

-Es verdad. Ha llorado también antes de reunirse con vosotros. Sufre mucho. Por su Madre también. Y por sus hermanos, por los campesinos infelices. ¡Mucho dolor!...
-Cuenta, cuenta...

-Dejar a su Madre es dolor. Ver que no lo comprenden, que nadie lo comprende, es dolor. Ver que los siervos de Jocanán...

-¡Sí, sí! ¡Verlos a ellos es verdaderamente un dolor!... Me alegro de que Margziam no los haya visto. Habría sufrido y odiado al fariseo... -dice Pedro.

-¿Pero mis hermanos han hecho sufrir otra vez a Jesús? pregunta severo Judas Tadeo.

-¡No! Es más, se vieron y hablaron con amor y se dejaron pacíficamente, con buenas promesas. Pero Él querría que fueran... con nosotros... y más que todos nosotros... Querría vernos a todos convencidos de su Reino y de la naturaleza de su Reino. Y nosotros...

Juan no dice nada más... El silencio desciende sobre el cuartito alumbrado por una lámpara de dos boquillas que ilumina doce rostros distintamente pensativos.

   


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