Saturday January 21,2017
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MEDITACIONES

Jesus Meditando


»Padre Nuestro


»¿Los jóvenes de este Siglo ¿Son educados?

»Ahora lo Entiendo

»El secuestro no
es castigo de Dios

»Mi hermosa Niña de Galilea

»Benedicto XVI, a corazón abierto

»¿Es malo desear la muerte?

»¿Realmente existe el demonio?

»El actor de la película La Pasión atribuye su papel a Medjugorje

»¿Existe Dios?

»Carta de un Sacerdote

»María y los Santos.
¿Qué dijeron los santos acerca de la Virgen María?

»El culto a la santa muerte

»La liberación no es lo que prometía

»Un acto de amor al prójimo.
¡Dios nunca olvida!

»Una marca inborrable en mi vida

»¡Gracias por ser sacerdote!

»La Fiesta de la Misericordia

»Obediencia / Desobediencia

»María, Reina de Misericordia

»María libra del infierno a sus devotos

»¡Oh Dulce Virgen María!

»María alivia a los suyos las penas del purgatorio y les saca de ellas

»¿Y por qué faltar a misa el domingo es pecado?

»15 Razones del por qué el yoga es sumamente peligroso

»Por qué el Yoga, en la filosofía y en la práctica, es incompatible con el Cristianismo

»La Virgen derrama lágrimas en Ucrania

»Nuestro ángel de la guarda

»El corazón y la ciencia

»La soledad compañera
de la vida

»María, Causa de nuestra alegría

»El Poder olvidar, don de Dios

»María ha subido al cielo
en cuerpo y alma

»En nosotros está la lámpara maravillosa


»Una luz en la noche


»Ahora Cristo es más mío


»Entrevista con San Pedro
y San Pablo


»¿Son compatibles? Yoga y Cristianismo


»¿Estamos abiertos al Evangelio?


»Reina y Madre de sus
queridos hijos

»Los santos cuerpos incorruptos

»Cuando sufrir es bello

»Cada uno de nosotros es
un grano de trigo

»Jesús, la mejor opción en la vida

»Eucaristía y Sagrario

»En la frente... una cruz de ceniza bendecida

»Dejar que Cristo entre en corazón

»El ayuno, don total de
uno mismo a Dios

»Ante la presencia de Jesús ...un consolador recuerdo

»Que Nunca nos falte María

»La más tierna de las madres y la más poderosa de las Reinas

»La Noche Vieja

»Dios de Dios, Luz de Luz

»La Guadalupana, tu madre

»El clamor del Adviento

»Meditación ante el Santísimo Sacramento

» El Espíritu en acción, los carismas del Espíritu Santo

» Dios esta dónde le dejan entrar

» Obediente hasta la cruz

»¡Aquí estás presente, Señor!


» Vive, ama y perdona ¡ya!


»Con María, y un rosario
antes de Misa

»Reina y Madre de sus queridos hijos

»María es inmensamente
feliz en el cielo

»Madre enséñame a orar contigo
y como Tú lo hacías

»Los éxitos del Hijo son
también de su madre



»María, ahora es todo luz 



»Aceptó ser madre tuya por siempre 

»El amor más entrañable
ahí está por ti
 

»Creo en la misericordia divina

»Jesucristo Sacerdote

»María, la que más conoce y
mejor puede enseñar


»Presencia de Jesús y María
en nuestra vida


»Dulce huésped del alma

»Con María...esperado Pentecostés

»Enséñanos, María a aceptar
sin preguntar


»María te ofrece al Hijo de Dios

»No he venido a ser servida
sino a servir


»¡Gracias, por haber dicho que sí!

»El cielo es tuyo Subes o te quedas

»San José, hombre de trabajo

»Vocaciones y oración

»Cristo se deja llevar por
el Espíritu Santo


»Reír, sonreír y amar

»Tu actitud es más importante
que los hechos


»Eucaristía y compromiso de caridad

»La providencia de Dios

»Lo que Cristo quiere ser para ti

»Lo que ella sabía que su hijo cruzaba la hora más amarga

»Solemnidad del Cuerpo y
Sangre de Cristo


»Dolor, humillación y gloria
de las espinas




 
Autor: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: catholic.net

Que nunca nos falte María


Maria AuxiliadoraUna hermosa canción a la Virgen empieza con estas palabras:

"Tú eres, María, la Madre de Dios; Tú eres la Madre que Cristo nos dio..."

Palabras tan sencillas, que las dice un niño. Palabras tan profundas, que no las sobrepasa el mayor teólogo.

No se puede decir nada más de la Virgen, ni tampoco se puede decir menos. Esas palabras resumen y nos dan todo lo que se ha dicho, se dice y se puede decir de María. María es totalmente Madre: Madre de Dios y Madre nuestra.

En los designios de Dios, Jesucristo fue la primera idea que Dios tuvo en la creación. Todo lo hizo en orden a su Hijo, que un día se haría hombre.

Jesucristo, ¿sería hombre verdadero? ¿no iba a ser un engaño? ¿tenía que ser hermano nuestro?...

Entonces, tenía que tener nuestra misma naturaleza. Tenía que ser un descendiente de Adán. Tenía que nacer de una mujer. Y María fue la elegida para ser la Madre del Dios hecho hombre.

¡Y cómo se quiso lucir Dios en su Madre! ¡Cómo se la preparó! ¡Cómo la preservó de toda mancha de pecado! ¡Cómo la quiso siempre Virgen, para no compartir con nadie su paternidad divina! La hizo totalmente pura, totalmente hermosa, totalmente agraciada. La hizo --es palabra de Dios en el Evangelio-- la llena de gracia, la bendita entre todas las mujeres.

Pero Dios hizo algo más en María. Al hacerla Madre suya, María se convirtió también en Madre de todos los redimidos, en la Madre espiritual de todos los hombres. ¿Cómo es esto?...

Jesús, en el momento supremo de la Redención, en el Calvario, la proclama sin atenuantes Madre nuestra.
- Mujer, ahí tienes a tu hijo. Y tú, Juan, ahí tienes a tu madre.

Para entender el pensamiento de Jesús, vamos nosotros ahora a hacerle a hablar a Él desde la cruz en que está agonizando. Que nos explique su intención. Y oímos que dice a su Madre:

- ¡Mujer! ¡María! ¡Madre! Tú no tienes más que un hijo, yo, tu Jesús. Pero yo, tu Jesús, no soy una cabeza sin miembros. Soy un Jesús entero. Soy la cabeza y soy todos mis miembros. Estos miembros míos son la multitud de hombres y de mujeres que yo he conquistado con mi sangre. Si yo soy tu Hijo, tu Jesús, también tú eres entonces la Madre de todos ellos, porque yo y ellos no somos más que un Jesús, uno solo, el que tú concebiste en tus entrañas: a mí me llevaste físicamente; a ellos, espiritualmente, porque ellos y yo somos el único Jesús, tu Jesús.

La Iglesia de Jesucristo ha creído siempre esto, y esto es lo que sentimos nosotros. ¡Somos hijos de María, porque somos un solo Cristo con Jesús!... Y María, entonces, es intercesora nuestra ante Jesucristo y ante el Padre. Es Abogada nuestra. Porque nos ama con Corazón de Madre.

María, por otra parte, siendo Ella también una redimida por Jesucristo, aunque de una manera tan singular, ha sido ya glorificada plenamente en el Cielo, hecha por Dios el Modelo de la Iglesia en la peregrinación de la fe, e Imagen de nuestra glorificación final.

María va a ocupar un lugar muy distinguido en nuestros mensajes, nacidos del amor y que nos llevarán al amor de nuestra Madre, a la que decimos ya desde ahora:
- Quiero cantarte María, - como canta el ruiseñor. - Tú, adivina en cada nota - el latir del corazón.

Al fin y al cabo, no vamos a hacer sino cumplir la profecía y el encargo del Evangelio, de llamarla ¡Dichosa!, porque, como dijo Ella inspirada por el Espíritu, todas las gentes me llamarán bienaventurada.

La devoción a María ha sido considerada siempre en la Iglesia como una señal segura de salvación.
No se equivoca ciertamente la piedad cristiana cuando piensa así.

Porque nunca se pierde nadie que se ve estrechado por los brazos de la madre.

Eso de que Jesús nos entregara a María como hijos cuando Él pendía de la cruz, no era un gesto vacío de significado. Si Jesús nos la daba por Madre, ¿de qué nos iba a servir si no se empeñaba Ella en el negocio de nuestra salvación?

Convencidos de esta realidad, nosotros la veneramos, la invocamos, la obsequiamos, la amamos con todo el corazón. Así lo hemos hecho desde niños y así lo haremos siempre. Si María es nuestra Madre, no necesitamos razones para perdernos de amores por Ella...

¿Y cómo nos responde María?...
Corre por ahí el cuento de la princesa oriental, en la India misteriosa.

Junto a su castillo de oro se halla el hermoso jardín. Pero un día empezaron a marchitarse las flores, a secarse las plantas, a desaparecer el césped, a cubrirse de lodo las acequias, a cegarse las fuentes. Los pájaros ya no anidaban en los árboles ni cantaban por el cielo azul. Había desaparecido toda belleza. Y todo..., porque la hermosa princesa dejó de visitar el jardín. Los criados fueron a decirle acongojados:
- ¡El jardín se muere! ¿Por qué no regresas a él?...

La princesa linda volvió a pasear entre la maleza, la suciedad y el desorden, y el jardín recobró su antiguo esplendor y todos sus encantos.

Esto será María en nuestros mensajes. Porque hablar de María, rezar a María, cantar a María, estar con María, es hacer presente a la gentil Princesa en el jardín del corazón. ¡Y cómo se conserva lleno de poesía, si nunca se ausenta de él la Virgen y lo cuida con sus delicadas manos!....

 

   


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