Sunday October 22,2017
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MIS ENCUENTROS
CON MARIA




Autora: Maria Susana Ratero

Parte 2

Partes: [ 1 ] [ 2 ]


»58.-María y la Morada de Jesús

»57.-Con María y la Viña en mi Alma

»56.-María y los sembradores
del Alma


»55.-De paseo con María Santísima

»54.-Con María, multiplicando migas

»53.-Con María, en mi última Misa...

»52.-María Santísima,
y las lámparas del alma...


»51.-Con María, y una barca
que se aleja


»50.-Con María, sin poder
asistir a misa


»49.-Con María, bajando
la montaña


»48.-Con María y José"

»47.-Con María y un Sagrario Vacio

»46.-Con María, comprendiendo
a San Pablo


»45.-Con María, agujereando
el techo…


»44.-Con María, comenzando
la Misa…


»43.-Una carta a los abuelos
de Jesús


»42.-Con María, en la puerta
de la Misericordia


»41.-Secreto de María
secreto de mujer


»40.-María... ahora y en la
hora de nuestra muerte


»39.-María y un Seminarista
en Nazaret


»38.-María y un Río de Rosas

»37.-María Santísima y una
cunita de harina blanca


»36.-María Santísima y una
colecta diferente


»35.-María Santísima y los
sirineos del alma


»34.-María y la campana
de mi parroquia


»33.-Invitación al cumpleaños
de María Santísima


»32.-Hacia la Profecía

»31.-El primer dolor de
María y José




 

Hacia la profecía


El Buen Dios nunca nos pide algo sin indicarnos luego los caminos... aunque esas indicaciones no siempre son claras, es... como un laberinto intrincado cuyo único norte es la fe, pero la fe en serio, la fe que sigue terca a pesar de los argumentos "realistas" del mundo, esa fe que camina aun contra la esperanza humana, esa fe que no razona... esa es la única forma de fe que halla los caminos de Dios....

Miro en este día tu imagen, Señora de Luján, celeste y blanca como mi bandera, y te pido, primeramente, por los niños de mi patria... por esos niños pobres... tan pobres como ese hijo tuyo nacido en un pesebre, tan solitos ustedes...

- Disculpa, hija... ¿Dijiste... "solitos"?...  Ay, mi querida ¡qué equivocada estás!- dijo tu dulce voz en mi corazón.

Cerré los ojos y me dejé llevar por tus palabras... los abrí y el viento me dio de lleno en el rostro, estaba tras de ti y José, que caminaban en Nazaret, de vuelta a casa... de pronto un ruido acompasado, metálico, frío y nada alentador invadió el aire .... un grupo de soldados romanos se dirigía al centro del poblado y la gente los seguía temerosa...

El oficial principal llevaba un pliego enrollado en su mano... yo escuchaba con horror esos pasos acompasados... pensé en la Pasión y se me estremeció el alma... El que parecía ser el jefe se detuvo y sus hombres le rodearon en semicírculo... Cuando la gente hubo llegado se produjo un silencio de muerte... yo temía hasta que mi propio corazón hiciese demasiado ruido y me descubrieran..., lo notaste, María, y me tomaste de la mano, fuerte, como agarra la mano sólo una mamá...

La voz potente del mensajero imperial irrumpió en la tranquila vida de tu pueblo:

Escuchad, habitantes de Nazaret... Este es un edicto del Emperador: "A los efectos de saber la cantidad de súbditos del Imperio, ordeno que seáis registrados en el lugar de origen... el que no cumpla con esta obligación, será encarcelado y juzgado" Firmado El Emperador César Augusto....

Un creciente murmullo acompañó la salida de los soldados... Miré a José, tenía los ojos llenos de lágrimas que se empeñaba en ocultar, María le miraba sin comprender... El buen esposo le dijo:

- Debemos ir a casa, ahora...- y salió caminando de prisa, María le seguía y debía esforzarse por alcanzarle...., cosa que él notó y disminuyó el paso...

Entraron a su casa. José cerro la puerta y la ventana... a pesar que era pleno día... la habitación quedó en semipenumbras... José entonces rompió a llorar y a reír... parecía un loco... o un hombre demasiado feliz...

- Oh, María, mi dulce e inocente María!....¿Sabes lo que significa esta orden del emperador....?

- Pues... no... yo he nacido aquí, pero soy mujer y sólo censan hombres... tú también eres de aquí... José... no te entiendo, esposo mío...

- ¡Reina mía!- decía el hombre sin parar de reír y de llorar- Hay algo... algo de mí que no sabes... nunca te lo dije pues no le di importancia... y ahora.... ahora el Señor.... ¡El Señor se sirve de nuestros enemigos para mostrarnos el camino!... María... María... ¡He nacido en Belén! ¡En Belén! ¿comprendes ahora? ...

- Dios... -murmuraste con la mirada... iluminada... casi se podía ver tu alma irradiando luz... -Dios...

- Sí, esposa mía... Dios... -y colocándose en medio de la habitación dijo, con voz firme pero decidida- ¡ Y tú... Belén Efrata... aunque eres la más pequeña entre los pueblos de Judá, tú me darás Aquel que debe gobernar a Israel...! La profecía se cumplirá sin que nosotros la hayamos forzado de ninguna manera...

- Pues, viajaremos a Belén, entonces... – y tu tono sonaba decidido..

- Sí, pero... ¿En tu estado?¿Te atreves a realizar semejante travesía? Sólo tengo un pobre animal para llevarte.... ¡Oh, mi amada! ¡Te mereces el mejor de los cortejos y sólo te ofrezco un asno miserable!...

- Tu corazón paternal, tu celo y tu ternura será para nosotros el mejor de los cortejos- dijiste acariciando el prominente vientre.....

Llegó el día de la partida, el sol aún no había asomado en el horizonte, el viento arreciaba con fuerza... José dispuso tres animales para la travesía, María se sentó sobre un asno manso y muy limpio... Partieron... Largo y peligroso trayecto, a través de las montañas, con caminos intransitables, durmiendo a la intemperie... Difícil prueba para una virgen-niña embarazada, para una pareja solitaria... En esos largos días muchas veces perdieron las fuerzas, pero jamás perdieron la fe... eran preferibles las penalidades a decirle "no" al Señor... toda la vida de María será un eterno "hágase tu voluntad..."

Belén apareció nítidamente en el horizonte el día 24 de diciembre... llegaron casi al medio día... la ciudad estaba atestada de viajeros, comerciantes y gente, de paso, para cumplir con el primer censo de la humanidad... Los parientes de la pareja se excusaron de todas las formas posibles, ya que sus casas estaban repletas... comenzaba a anochecer... apenas habían comido en casa de unos primos... María estaba totalmente agotada....

Pasaron frente a una posada, un lugar atestado de gente , carros, y animales... la posadera, de pícara mirada, le dijo a José:

Vamos hombre... entra .. aquí te haremos un lugar...

El futuro padre terrenal del Salvador dirigió una rápida mirada al albergue... No era precisamente el más indicado para semejante nacimiento... por ello, dirigiéndose a María le dijo:

- Vámonos... no sé donde iremos pero no nos quedaremos aquí... caminemos. Él nos mostrará el lugar...

La posadera no les dio importancia y siguió tratando de conseguir clientes... Los padres de Jesús siguieron caminando por una larga y estrecha calle que, poco a poco, iba despoblándose... mas ellos, como impulsados por una extraña fuerza, no se detenían...

Tras unos árboles se divisaba una pequeña casa, con un pesebre al costado.... casi había oscurecido... Unos hombres estaban terminando sus tareas cuando los vieron y enseguida repararon en el estado de María...

        - ¿Buscas alojamiento, forastero?...

- Pues... sí, mi esposa está a punto de dar a luz y yo...

- Nada, no me expliques nada... hay un lugar en el pesebre, si no les incomoda, pueden pasar allí la noche... varios han pasado por aquí y nadie quiso entrar...

- Pues nosotros lo haremos- dijo María presintiendo que la presencia del hombre era una señal- Gracias....

- Si necesitan ayuda, pues, mi esposa y mis hijas están aquí....

Cuando María y José estuvieron solos en la entrada ella dijo:

¡Este es el lugar...! ¡Lo sé, lo siento...!

José acomodó los animales y su reducido equipaje en un rincón, mientras ella se disponía a encender el fuego... de repente un grito ahogó su garganta...

- ¡María!¡María!- José corrió presto a ayudarla.

- José creo que el niño nacerá pronto... ¿Qué pasará ahora? ¡Dios lo sabe...! ...¡Oh, Israel... si supieras!

José la ayudó a recostarse... ella pudo ver el cielo a través de las ranuras del cobertizo... estaba extrañamente brillante... no se movía ni una hoja... todo estaba en calma... repentinamente una intensa luz que venía desde la eternidad, llenó el lugar... se escuchaba como un batir de alas... miles de ángeles rodeaban el pesebre... los ángeles mayores entraron...uno de ellos se acercó a María... se arrodilló junto a ella y, tomándola por los hombros, la colocó en su regazo... los ángeles cantaban una extraña y bella melodía a Dios Padre que yo no podía comprender, pero estoy segura de que José y María sí la entendían, podía leerlo en sus ojos... Yo me había escondido tras unos animales... no me consideraba digna de presenciar semejante momento... Cerré los ojos....

- Es tuyo, María, este momento es tuyo... no lo invadiré... te amo, te amo tanto....

Repentinamente la música se hizo mas fuerte, un intenso perfume que provenía de todas las flores del mundo, me llenó el alma... María gritó, y su grito brotó de las entrañas de la humanidad... No era un grito de dolor... era... no lo sé, no lo sé... Luego... luego el llanto, el llanto tímido y sereno del Salvador del mundo, quien había descendido hasta hacerse niño... totalmente dependiente del afecto y cuidado de sus padres... el llanto de la humanidad, el llanto por la humanidad.... el llanto de Jesús...

Cuando abrí los ojos los ángeles ya no estaban... María tenía al pequeño entre sus brazos... aún estaba recostada, solo que su cabeza estaba en el regazo de José... Permanecieron así largo tiempo, el niño se había dormido... ella cantaba una canción de cuna... José volvió a la realidad, debía preparar comida para su esposa y asegurar que el lugar estuviese, al menos, tibio...

El niño despertó con hambre... y la niña-virgen-mamita nueva debía darle de mamar... José estaba como atropellado, el pobre, yendo de un lado para otro, le temblaban las manos aún por lo vivido... La joven acercó el niño a su pecho... no había allí mujeres que le ayudaran... estaba sola y no podía contar con José para estos temas... pensé en tantas mamitas que están solas a la hora de amamantar... que nadie las ayuda o aconseja... quisiera gritarle a todas esas mamás que en tales circunstancias lleguen con su alma al pesebre de Belén y busquen a la niña-virgen-mamita nueva... ella las sostendrá para que puedan alimentar a sus hijos...

Esta noche es Nochebuena y mañana es Navidad... recordé la canción aprendida en la infancia... mañana vendrán los pastores, luego los reyes... la locura de Herodes....pero esta noche... esta noche hay una niña-Virgen-mamita nueva amamantando al Salvador del mundo... ella alimenta ahora al pequeño Mesías... luego... mas tarde, será Él quien se transforme en alimento....

Es hora de partir... mas tarde la humanidad cantará villancicos ... después... mientras, yo seguiré pensando en la niña-virgen-mamita nueva que alimenta los sueños de los niños...

 

   

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