Wednesday October 18,2017
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IMITACION DE CRISTO

Por Tomás de Kempis
Fuente:catholic.net

Imitando a Jesus
Libro 1
Avisos provechosos
para la vida espiritual

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» 0. Biografía de Tomás de Kempis


» 1. Imitación de Cristo y desprecio de Vanidades

» 2. Del bajo aprecio de sí mismo

» 3. De la doctrina de la verdad

» 4. De la prudencia en las acciones

» 5. De la lección de las santas escrituras

» 6. De los deseos desordenados

» 7. Que se ha de huir la vana esperanza y la soberbia

» 8. Que se ha de evitar la mucha familiaridad

» 9. De la obediencia y sujeción

» 10. Demasiadas palabras

» 11. Cómo se debe adquirir la paz y del celo de aprovechar

» 12. Del provecho de las adversidades

» 13. Cómo se ha de resistir a las tentaciones

» 14. Que se deben evitar los juicios temerarios

» 15. De las obras hechas por caridad

» 16. De sobrellevar los defectos ajenos

» 17. De la vida monástica

» 18. De los ejemplos de los santos padres

» 19. De los ejercicios del buen religioso

» 20. Del amor a la soledad y al silencio

» 21.De la compunción del corazón

» 22. Consideración de la miseria humana

» 23. De la meditación de la muerte

» 24. Del juicio y penas de los pecadores

» 25. De la fervorosa enmienda de toda nuestra vida


 

CÓMO SE HA DE RESISTIR A LAS TENTACIONES


Mientras en el mundo vivimos no podemos estar sin tribulaciones y tentaciones.
 
Por lo cual está escrito en (Job 1): Tentación es la vida del hombre sobre la tierra. 

Por eso cada uno debería tener mucho cuidado acerca de sus tentaciones y velar en oración, para que no halle el demonio lugar para engañarle, ya que nunca duerme, sino busca por todos lados a quién tragarse, (1 Pedro 5, 8).
 
Ninguno hay tan perfecto ni tan santo que no tenga algunas veces tentaciones, y no podemos vivir sin ellas. 

Mas las tentaciones son muchas veces utilisimas al hombre, aunque sean graves y pesadas; porque en ellas es uno humillado, purgado y enseñado. 

Todos los Santos por muchas tribulaciones y tentaciones pasaron y aprovecharon. Y los que no las quisieron resistir fueron tenidos por réprobos y sucumbieron. 

No hay religión tan santa, ni lugar tan secreto, en que no haya tentaciones y adversidades. 

No hay hombre seguro del todo de tentaciones mientras vive; porque en nosotros mismos está la causa de donde vienen, puesto que nacimos con la inclinación al pecado. 

Pasada una tentación o tribulación, sobreviene otra; y siempre tendremos que sufrir, porque se perdió el bien de nuestra felicidad.
 
Muchos quieren huir las tentaciones y caen en ellas más gravemente.
 
No se puede vencer con sólo huirlas; mas con paciencia y verdadera humildad nos hacemos más fuertes que todos los enemigos. 

El que solamente quita el mal que se ve y no arranca la raíz, poco aprovechará; antes tornarán a él más presto las tentaciones, y se hallará peor.
 
Poco a poco, con paciencia y larga esperanza, vencerás (con el favor divino) mejor, que no con violencia y propia fatiga. 

Toma muchas veces consejo en la tentación, y no seas desabrido con el que está tentado; antes procura consolarle, como tú lo quisieras para ti. 

El principio de toda mala tentación es la inconstancia del ánimo y la poca confianza en Dios. 

Porque como la nave sin timón la llevan a una otra parte las olas, así el hombre descuidado y que desiste de su propósito es tentado de diversas maneras. 

El fuego prueba el hierro, y la tentación al hombre justo. 

Muchas veces no sabemos lo que podemos; mas la tentación descubre lo que somos. Debemos, pues, velar principalmente al venir la tentación; porque entonces mas fácilmente es vencido el enemigo cuando no le dejamos pasar de la puerta del alma y se le resiste al umbral luego que toca. 

Por lo cual dijo uno:  Atajar al principio el mal procura;  si llega a echar raíz, tarde se cura. Porque primeramente se ofrece al alma el pensamiento sencillo; después, la importuna imaginación; luego, la delectación y el torpe movimiento y el consentimiento, y así se entra poco a poco el maligno enemigo, y se apodera de todo, por no resistirle al principio. 

Y cuanto más tiempo fuere uno perezoso en resistir, tanto se hace cada día más débil y el enemigo contra él más fuerte.

Algunos padecen graves tentaciones al principio de su conversión, y otros al fin. 

Pero otros son molestados casi por toda su vida. 

Algunos son tentados blandamente, según la sabiduría y el juicio de la divina Providencia, que mide el estado y los méritos de los hombres, y todo lo tiene ordenado para la salvación de sus escogidos. 

Por eso no debemos desconfiar cuando somos tentados, sino antes bien rogar a Dios con mayor fervor que sea servido de ayudarnos en toda tribulación; el cual, sin duda, según el dicho de San Pablo, nos dará, junto con tentación, tal auxilio, que la podamos resistir, 
(1 Cor., 10, 13). 

Humillemos, pues, nuestras almas debajo de la mano de Dios en toda tribulación y tentación, porque El salvará y engrandecerá a los humildes de espíritu. 

En las tentaciones y adversidades se ve cuánto uno ha aprovechado, y en ellas consiste el mayor merecimiento y se conoce mejor la virtud. 

No es mucho ser un hombre devoto y fervoroso cuando no siente pesadumbre; mas si en el tiempo de la adversidad se sufre con paciencia,es señal y da esperanza gran provecho. 

Algunos no se rinden a grandes tentaciones, y son vencidos a menudo en las menores y comunes, para que humillados, nunca confíen de sí en grandes cosas, siendo débiles en las pequeñas.

 

   

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