Saturday November 18,2017
Iniciar pagina principal Quienes somos y que hacemos Mision principal del sitio en internet Como rezar el santo rosario, oraciones, etc. Base de datos de documentos recopilados Servicio de asesoria via e-mail. Calendario de eventos en el bimestre Personas para establecer contacto
 

MIS ENCUENTROS
CON MARIA




Autora: Maria Susana Ratero

Parte 1

Partes: [ 1 ] [ 2 ]


»Introducción 

»1.-Anuncios Dolorosos

»2.-Carta de Maria
para ti Mujer

»3.-Con María en Pascua
de Resurrección

»4.-Con María acompañando
a Juan Pablo II

»5.-Con María amasando la primera Eucaristía

»6.-Con María aprendiendo
de su admirable asunción

»7.-Con María bebiendo
del río de rosas

»8.-Con María caminando
hacia Belén

»9.-Con María caminando
la cuaresma

»10.-Con María camino
de Emaús

»11.-Con María camino
del calvario

»12.-Con María el día de
los Santos inocentes

»13.-Con María el día de su presentación al templo

»14.-Con María en busca del Sagrado Corazón

»15.-Con María en domingo
de Ramos

»16.-Con María en la carreta
de mi vida

»17.-Con María en la fiesta
del Corspus

»18.-Con María en la puerta
de la Misericordia

»19.-Con María esperando
la Resurrección

»20.-Con María esperando Pentecostés

»21.-Con María levantando
el Corazón

»22.-Con María recordando
la Anunciación

»23.-Con María recordando
la Ascención

»24.-Con María y la soledad
de Jesús Sacramentado

»25.-Con María y un Rosario
antes de Misa

»26.-Con María en Caná
de Galilea

»27.-De cara al mundo

»28.-Desde las pequeñas cosas

»29.-El Angel Gabriel y la Inmaculada

»30.-El Avemaría desde
tu corazón


 

Con María, en busca del Sagrado Corazón de Jesús


   María Santísima, mañana es la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, quisiera prepararme bien para ella… pero… ¿Cómo prepararme para aquello que aún no comprendo bien?. Sí, asistiré a misa, dejaré mis peticiones y agradecimientos en el Corazón de tu Hijo. ¿Puedes ayudarme a comprender lo que realmente significa amar el Corazón de Jesús?.

   Puedo sentir que me miras desde tu imagen, puedo y quiero leer en tus ojos la respuesta….

   - ¿Por qué no se lo preguntas a Jesús mismo?... vamos, atrévete… Él está muy ansioso por hacerte comprender.

   - Señora mía... es que… no me atrevo, soy tan pecadora, tengo tanto de que arrepentirme.

   - Vengan a mí todos los que estén cansados, que yo los aliviaré…

Y las palabras de tu Hijo resuenan en mi corazón.

   - ¿Has comprendido, hija mía? Jesús te espera desde siempre, no debes rendir examen para acercarte a Él, solo ámale, camina hacia Él con toda tu carga y deposítala a sus pies. Él hará el resto.

   Siento que somos tres conversando, que Jesús me vuele a repetir…

   - “...Aprende de mí, que soy paciente y humilde de corazón...” (Mt. 11,29).

   - ¿Ves hija, cómo te va mostrando el camino? Amar el Corazón de Cristo es tratar de imitarle, en todo, en cada momento, tratar de comprender, dentro de lo que puedas, cuánto, cuánto, cuánto te ama.

   - Señora…imitarle… sí, pero es que, no sé como se hace eso en mi día a día…

   - Pues… paso a  paso, en cada decisión que tomes piensa: “¿Le será agradable a Jesús?”. Cuando hables con las personas piensa: “¿Si fuese Jesús quien está escondido tras ese rostro?”. Sobre todo cuando te enojes con alguien o cuando tu orgullo herido reclame a gritos una reparación, piensa: “¿Jesús verá con buenos ojos mi reacción?” Si ya hablaste por tu vanidad herida, medita: “¿Me alcanzarán estos argumentos ante Cristo?”. Hija querida, no hacen falta, para imitar a Cristo, grandes y titánicas obras. No pretendas abrir tú sola las aguas del mar… no, pequeña, sólo trata de actuar en cada momento como Él espera que lo hagas. No por presión, no como un amo severo que se la pasa controlándote para , al menor descuido, volcar su ira sobre ti. Nada más lejos de eso.  Míralo como un compañero de viaje que te indica la ruta más segura. Como un maestro que te enseña el camino. Como un padre que no quiere que te lastimes.  Cada palabra, cada consejo, nacido del profundo amor de su Sagrado Corazón, es para que tú no te pierdas.

   -  Voy entendiendo…poco a poco, voy entendiendo.

   - ¿Recuerdas cuando un leproso se le acercó?, suplicándole de rodillas: “Si quieres puedes curarme… a Él se le conmovió el Corazón” (Mc. 1,41). Así pasa contigo. Pero analiza bien este hecho, el leproso “se le acercó” o sea, caminó hacia Jesús, recorrió la distancia que lo separaba de Él, con todo lo que significaba esa decisión. Luego le dijo “si quieres…puedes...” o sea, reconoció que Cristo podía hacer lo que Él le pedía, mas nada le exigía, sólo aceptaba su voluntad. Es entonces cuando a Jesús “se le conmovió el Corazón”. ¿Comprendes, hija?. Conmover el corazón de Cristo no es difícil sólo debes: acercarte a Él, pedirle, confiar  y por último, aceptar su voluntad.

   - Señora mía, me hablas con tu corazón, le hablas al mío. ¿Quién soy yo para que te dignes explicarme tanto?.

   - Eres mi hija ¿Lo has olvidado? Una y mil veces te hablaría hasta que encontraras el camino y la paz.

   - “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba, si cree en mí. Pues como dice la Escritura: brotarán de su Corazón ríos de agua viva” (Jn. 7,37-39).

   - ¿Escucha tu alma las promesas de mi Hijo?.

   Claro que mi alma las escucha. Poco a poco voy comprendiendo que no existe mejor lugar para el alma, que el Corazón de Cristo. Es un sitio lleno de amor, de paz, de profunda serenidad, tiene la calma de todos los atardeceres, el perfume de todas las flores, el canto de todos los pájaros, y el amor más grande, más profundo, más exquisito que hubiera existido jamás.

   - Los apóstoles ya habían descubierto el inmenso tesoro del Corazón del Mesías. San Agustín lo notó, por eso dijo: “San Juan, en la Cena, se reclinó en el pecho del Señor para significar así que bebía de su Corazón los más profundos secretos...” Para que entiendas más aún, te contaré lo que es para mí ese Corazón amado… cuyos primeros latidos imaginaba al colocar mi mano temblorosa sobre mi vientre, en aquellos días de Nazaret…, después, en Belén, cuando José puso su pequeño cuerpecito entre mis brazos, sentí ese suave y acompasado latido. A medida que iba creciendo, fui aprendiendo el lenguaje de ese corazón, en cada palabra, en cada gesto, en cada mirada, ERA Y ES  un corazón rebosante de amor y misericordia… El día que lo comprendas desde el fondo de tu alma, ya nunca estarás sola.

   Me besas la frente y te vas.  Lentamente, te mezclas entre la gente… tus palabras quedan en mi alma… esperando…esperando…esperando… sigo orando para que yo sepa ver, poco a poco, cuán bello es el sitio que me tienes reservado en tu SAGRADO CORAZÓN.

 

   

[Inicio] [ Blog] [Mision] [El Rosario] [Documentos] [Asesorias] [ Política de Privacidad] [Contacto ]

Copyright © 2017 Maria Luz Divina
Impulsada por: TusProductosWeb.com