Thursday February 09,2012
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36. Cuando fuimos engendrados Dios nos dio el alma en ese mismo momento. ¿Qué pasa cuando en el experimento de clonación hacen un hombre?. ¿Tiene alma?. (MLD)

Pensamientos

   313) CARTELES. En una pescadería: "Haga feliz a una res. Consuma pescado". En una tienda de antigüedades: "Se compran chécheres viejos. Se venden antigüedades famosas". En una carretera: "Lo que Dios llamó Mandamientos, no los llame Ud. "simples recomendaciones".


- María - (Audio)

 

(1/6) Blood Money (El valor de una VIDA)

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Solamente ten Fe


Autoridad en la Familia

Autor: P. Luis Enrique Sinohui Celaya | Fuente: Periodico Gaudium, Leon,Gto.


Autoridad en la familia base de convivencia de la sociedadQué es lo que nos hace suponer, que alguien más tiene la responsabilidad de cuidar de nuestros hijos?

Es ridículo ver mesas redondas en donde funcionarios públicos, dueños de bares y discotecas, miembros de comités ciudadanos y medios de comunicación se culpan por algo que es responsabilidad de los padres de familia. Que si en los bares le venden alcohol a menores; que si los agentes de tránsito reciben sobornos, que si no cierran estos lugares a la hora señalada, que los jóvenes salen de estos lugares perdidamente borrachos.

¿Pero en dónde están los padres de ese menor que tomó más de la cuenta? ¿Quién lo recibe en su casa a esas horas y en ese estado? ¿Quién le dio el dinero para entrar en el bar, para el alcohol, o para el soborno? ¿Dónde están los padres que le dieron el carro a un menor que maneja aunque esté tomado!

¿En qué piensan los padres de esos jóvenes que salen de su casa a las 11 de la noche? ¿Y qué están pensando los padres de la jovencita de 16 ó 17 años, que va a conseguir raid de  regreso con la mamá de fulanita, sin querer enterarse de que esa mamá ni siquiera está en la ciudad?

¿Por qué les dan permiso a nuestras hijas de irse a dormir después de la disco a casa de una amiga, y luego les damos el encargo de llevarlas, a los novios de 19 ó 20 años? ¿Por qué queremos creer que son maduros y responsables, si nosotros mismos no lo estamos siendo? Nos volvemos ciegos a los peligros por comodidad, nos hacemos los "buena onda". Y decimos: "Es que yo sí le tengo confianza a mi hija".

Lo que tenemos es miedo y flojera, no queremos actuar como padres. Los hijos no necesitan que seamos sus amigos... Ellos ya tienen un montón de amigos, de su edad. Los hijos necesitan padres/ valientes y responsables, que fundamenten principios básicos, que pongan reglas y luego estén ahí para ver que se cumplan.

¿Cómo va a depender la seguridad de mi hijo del barman de un antro? ¿O del agente de tránsito, o del dueño de la disco, si no cumple la ley y cierra a las 6:00 a.m. en lugar de a las 3:00 a.m.? Yo creo que sí debería haber un horario, "pero el que los padres pongan en su casa", independientemente de la hora que cierren los antros.

¿De qué tienen miedo los papas?
¿Por qué abandonan a los hijos por comodidad?

Si los jóvenes no necesitaran guía, si no necesitaran límites, ni autoridad a quién respetar, los padres de familia no tendrían razón de existir.

Se les encomendó una misión muy especial, la más grande: colaborar con Dios en la Creación, y es a ustedes a 1 quienes se les pedirá cuentas por los hijos; no al dueño del bar, ni al amigo del hijo que iba conduciendo borracho cuando chocaron, ni al novio que se está luciendo de lo rápido que maneja y lo bien que "controla" el auto aún estando borracho, ni al policía, ni al maestro... ¡a nadie más!

Nunca, nadie podrá hacer que los hijos regresen a casa a tiempo y a salvo, si nosotros no podemos hacerlo. No existe ley, ni horario, ni funcionario capaz de hacer por los hijos, lo que nosotros no queremos hacer.
 
ACTUAR COMO PADRES es muy difícil, y claro, oír de ellos "es que todos te tienen miedo, papá ", pues no importa. No estamos en campaña de elecciones para ser el papá más popular del año, pues ya cada quién tiene el padre que le tocó y sería estúpido poner en peligro la seguridad de los hijos por quedar bien y caerles bien a sus amigos, y aún más estúpido es utilizar a nuestros hijos como instrumentos de venganza hacia nuestras fallidas relaciones en esta época de tantos padres divorciados.

Es terrible oír de muertes de muchachos que han tenido la desgracia de toparse con jóvenes, hijos de padres de "buena onda".

Es increíble ver a los niños(as) jugando solos en la calle sin ningún cuidado, y ver a nuestros jóvenes metidos en los antros durante todo el fin de semana.

No estaría mal ganarnos el respeto de nuestros hijos, tomando las riendas de su vida, haciéndonos responsables de su hora de llegada, de lo que toman, de sus alineaciones, haciéndoles saber lo que esperamos de ellos y creando los medios para ayudarles en su lucha para conseguirlo. Tener autoridad en casa es lo que los hace felices, una autoridad ganada con el prestigio que da tener amor y sistema, es decir, reglas.

Pongamos los pies en la tierra, seamos conscientes... Los jóvenes y niños, lo único que necesitan, es que ¡ACTUEMOS COMO PADRES!

"SOCIEDAD   MEXICANA   DE PADRES MALOS"  -PERO   QUE   QUEREMOS A NUESTROS HIJOS-
UNETE A LA   CAMPAÑA  CONMIGO.

P. Luis Enrique Sinohui Celaya
C. Rafael Campoy 605 y J.G.Gutiérrez
Col. Pitic
83150 Hermosillo,Son. Mexico

Tel. Oficina. Parroquia  662 214-6979

 


El Corazón generoso y tierno de María

Autor: Oscar Colorado Nates | Fuente: Catholic.net


Dulce Corazon de Maria Santisima

Santa María no tuvo más corazón ni más vida que la de Jesús. Una vida y un corazón humanos pero de Jesús. ¿Podemos, acaso, tu y yo amar y entregarnos de igual manera? El corazón humano de María pudo hacerlo. Tú y yo tenemos su propio corazón como un escalón a la Puerta Santa que es Jesús. Con el ejemplo de la Santa Madre de Dios, no solo sabemos que podemos amar a Cristo, debemos amarle así porque la tenemos a Ella misma como intercesora.

Corazón generoso y tierno corazón como por naturaleza es el de toda mujer que es madre, el de María nos inspira profundamente. Y podríamos admirar a la Virgen por amar al Niño Dios, de igual manera que admiramos a cualquier madre que sostiene a su pequeño en los brazos. Pero el corazón de María ya era de Dios aún antes de la Anunciación. Había decidido reservar su corazón a Dios sin necesitar algún prodigio. En la Anunciación se consuma la previa entrega que ya se había realizado. ¿Cómo nos extraña entonces que haya podido pronunciar esas palabras que la han subido a la cúspide de la Fe "Hágase en mí según tu palabra"? Pensándolo con mayor hondura el corazón de María, sí es corazón humano, no solo era capaz de eso, sino de mucho más.

El corazón amoroso y entregado es, en su generosidad, un corazón fiel: Un corazón humano al pie de la cruz. Si con facilidad podíamos imaginar la ternura de la escena en el pesebre, con gran dificultad podemos apenas hacer un esbozo en la imaginación de la Santísima Virgen recibiendo de José de Arimatea el cuerpo ensangrentado de su hijo. ¿Cómo imaginar el dolor de una Madre que limpia, con mano trémula, la sangre de su hijo? Remueve en lo más profundo aún a nuestro propio y durísimo corazón el pensar en la mirada de María ante el rostro desfigurado y atrozmente golpeado de Jesucristo. Y su corazón dolido estaba ahí, fiel, al pie de la cruz. ¿Dónde está nuestra corazón? ¿Al pie de la cruz como el de la Santísima Virgen o escondido y alejado como el de los discípulos que abandonaron al Señor?

El corazón de María nos muestra todas las encontradas emociones que un corazón es capaz de sentir. Es el corazón de la Virgen uno tan grande y tan generoso, que es además nuestro propio refugio. Su corazón es, además de ejemplo y con dignidad sobresaliente para ser admirado, el consuelo para la aflicción. ¿Cuánto no comprenderás nuestros humanos dolores ella que enfrentó el dolor más profundo que se pueda experimentar?

Pero el corazón humano de nuestra Madre en Cristo no solo es un ejemplo de ternura amorosa o de abyecto dolor. María en su corazón es la Madre del buen consejo, y quien mejor nos puede enseñar a vivir el amor al prójimo. Poderoso corazón el de María, que puede convertir nuestro egoísmo y amor propio en caridad y amor a Dios. El corazón entregado de María debería enseñarlos a pedirle confiados a Dios: "Padre, mi corazón puede poco ¡Haz que te ame mas!".

Es a la Madre de Dios a quien hemos de acudir para pedirle que nos enseñe a amar más, a entregar más, a ser más justos, a rogarle que con su corazón dulcísimo nos proteja, nos enseñe, nos guíe.
El corazón humano de María. Humano. Como el tuyo y como el mío.


¡Cuánto dolor de Cristo al verse abandonado!

Autor: P. Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net

Jesus Senteciado a Muerte por nuestra extrema maldad


¿Cuál es mi fuerza interior ante las incomprensiones que Dios permite en mi vida?

Acompañar a Cristo en su pasión tiene que ser para nosotros un enraizarnos profunda y convencidamente en los aspectos más importantes de nuestra vida. El seguimiento de Cristo es para todos nosotros un atrevernos a clavar la cruz en nuestra existencia, conscientes de que no hay redención sin sacrificio, no hay redención si no hay ofrecimiento.

Quisiera proponerles estar con Cristo en el Pretorio antes de salir a ser crucificado, como nos narra San Juan: “Entonces Pilatos se lo entregó para que fuera crucificado”. Cristo, maniatado, coronado de espinas, flagelado, sentado en un calabozo esperando como tantos otros presos, como tantos miles de prisioneros a lo largo del mundo, el momento en el cual se abra la puerta del calabozo para ir hacia el patíbulo, para ir hacia el cadalso.

Atrevámonos a contemplar a Cristo y veamos cómo, sobre su cuerpo, se ha ido escribiendo como una historia trágica todos los recorridos de su pasión. En su cuerpo están escritos, a través de las huellas, a través de las heridas, a través de los escupitajos, a través de los golpes, a través de la sangre, todos los momentos que le han acontecido. Por nuestra mente pueden pasar como un relámpago las situaciones por las que Él ha querido atravesar. Hagamos nuestra la imagen del Señor listo para ir al Calvario. ¡Cuántos dolores pasó desde el momento de su prendimiento a través de los tribunales y a través de las burlas!

Si nos atenemos simplemente a lo que nos narran los evangelios acerca de los golpes, la flagelación, la corona de espinas, y junto con eso todos los golpes físicos, humillantes y dolorosos, sabremos por qué los evangelistas resumen en una frase el tremendo suplicio de la flagelación..., ¡no hacía falta describir más!: “Pilatos tomó entonces a Jesús y lo mandó azotar”. En el contexto en el que son escritos los evangelios, todos conocían perfectamente lo que significaba la flagelación. Y todo los dolores morales, las humillaciones, las vejaciones, Cristo lo tiene escrito en su cuerpo, lo tiene grabado en su carne, por mí.

A veces los dolores morales son mucho más intensos, mucho más agudos que los dolores físicos. A veces podríamos haber perdido el sentido de lo que es la carencia de todo respeto, la carencia de todo límite, de toda decencia.

¡Cuántas obscenidades, cuántas groserías, cuántas vejaciones habrá escuchado Jesús! Él, de cuya boca jamás salió palabra hiriente, tiene que escuchar toda una serie de insultos y vejaciones sobre Él, sobre su Padre, sobre su familia... ¡Y todo, por mí!

¡Cuántos dolores -en lo espiritual- al verse abandonado por los suyos! ¿Dónde está Pedro?, ¿Dónde está Juan? “Prudentemente lo seguían”. ¿Dónde está Tomás, Andrés, Nathanael y Santiago? ¿Dónde están los que querían hacer llover fuego sobre la ciudad de Samaria por el simple hecho de que no recibían al Maestro?, ¿Dónde están, ahora que el Maestro no sólo no es recibido, sino que es condenado a muerte, abandonado, traicionado?

Traicionado por los suyos, mal interpretado, injuriado, calumniado. ¡Qué doloroso es ver que lo abandonan sus amigos, que es objeto de burlas soeces, que sufre golpes, malos tratos, despojos! ¡Qué heridas le causan en el alma la tristeza, el tedio, el miedo y las vejaciones!

Contemplemos la corona de espinas en la cabeza, la cara abofeteada y escupida y el cuerpo lleno de heridas. ¡Y todo, por mí! Vayamos sobre nosotros mismos y preguntémonos: ¿qué voy a hacer yo? Éste es el cuerpo de Cristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, ante el cual toda la Iglesia se arrodilla, y ante el cual todos los hombres han pasado por encima del respeto humano y le han ofrecido sus vidas.

Y ¿qué hay en el alma de Cristo? Antes de salir a la cruz, nos podría asustar ver su cuerpo. ¿Qué sentimiento podría surgir en nosotros al ver su alma? ¿Me atrevo a bajar ahí para ver qué hay en ella? Quizá nos podría asustar el ver la soledad y el desamparo en que se debate su alma. En el alma de Cristo está profundamente arraigada la soledad y el abandono.

Apliquemos esto a nuestra vida. Cristo acaba de sufrir todos los suplicios. Cristo está sufriendo el suplicio interior de la soledad y la incomprensión. ¿Qué capacidad tengo yo de acompañar a Cristo en su soledad y en su abandono? ¿Hasta qué punto he comprendido yo a Cristo en su misión? Me podré espantar quizá de que Pedro, Juan, Andrés, Santiago, no hayan comprendido a Cristo. ¿Y yo? Si Cristo estuviese en el calabozo y viese mi alma ¿se sentiría acompañado, se sentiría comprendido?

De cara a mi alma, ¿cuál es mi fuerza interior ante las incomprensiones que Dios permite en mi vida, por parte, incluso, de los más cercanos?

Debemos ser para los demás testigos de que la soledad del alma es redentora, de que la soledad del alma tiene una capacidad de fecundidad que, quizá muchas veces, nosotros no somos capaces de valorar porque no la hacemos tesoro junto a Cristo. Contemplemos a este Señor nuestro que tanto ha sufrido por nosotros, para aprender también que nosotros podemos sufrir por Él.

Autor: P. Ricardo Bulmez. Fuente: Semanario Gaudium #374,
Arquidiócesis de León, Gto.,Mex.

Ahora lo Entiendo


Ahora lo entiendo debo cambiar mi rencorSiendo niño pertenecí al Movimiento Scout. Ahí nos enseñaban, entre otras cosas, la importancia de la «Buena Acción» que consistía en realizar todos los días actos generosos y nobles, como recoger algún papel en la calle y botarlo en la papelera, ayudar en la casa a lavar platos, cuidar la fauna y la flora, ayudar a alguna persona anciana o impedida a cruzar la calle, etc. Me gustaba mucho cumplir esa tarea.

Un día caminaba por una calle de la ciudad de Coro y vi a un perro tirado en plena vía sin poder moverse. Estaba herido, un carro lo había atropellado y tenía rotas las dos patas traseras, los vehículos le pasaban muy de cerca y mi temor era que lo mataran porque era imposible que él solo pudiera levantarse.

Vi allí una gran oportunidad para hacer la «Buena Acción» y como buen Scout detuve el tráfico, me dispuse a rescatar al perro herido y ponerlo a salvo para entablillarle las patas. Yo nunca había entablillado a nadie pero el «Manual Scout» decía cómo hacerlo. Con mucho amor y entrega me acerqué, lo agarré pero me clavó los dientes en las manos. Inmediatamente me llevaron a la Sanidad y me inyectaron contra la rabia, aunque la rabia por la mordida no se me quitó con la vacuna.

Durante mucho tiempo no entendí: por qué el perro me había mordido s: yo sólo quería salvarlo y no hacerle daño, no sé qué pasó y no me lo pude explicar. Yo quería ser su amigo, es más, pensaba curarlo, bañarlo, dejarlo para mí y cuidarlo mucho. Esta fue la primera decepción que sufrí por intentar hacer el bien, no lo comprendí. Que alguien haga daño al que lo maltrata es tolerable, pero que trate mal a quien lo quiera ayudar no es aceptable.

Pasaron muchos años hasta que vi claro que el perro no me mordió, quien me mordió fue su herida; ahora sí lo entiendo perfectamente. Cuando alguien está mal, no tiene paz, está herido del alma y si recibe amor o buen trato: ¡Muerde! Pero él no hunde sus dientes, es su herida la que los clava.

Comprende el malestar de las personas que te rodean.

Cuando alguien te grita, te ofende, te critica o te hace daño no lo hace porque te quiere mal sino porque está herido, está herido del alma, se siente mal o algo malo está pasando por su vida.

No te defiendas ni lo critiques, más bien compréndelo, acéptalo y ayúdalo.

Ahora lo entiendo.


Autor: Juan Manuel Orozco Angulo: Fuente: Semanario Gaudium #364, Arquidiócesis de León, Gto.,Mex.

¿Cuándo Termina la Responsabilidad
de los Padres?


Cuando termina la responsabilidades de los Padres? Una de las más  frecuentes preguntas   que   suelen hacerme padres afligidos en mi consultorio, es la que encabeza esta nota, y en la edad de los hijos se refugian   para   liberarse   de   sus obligaciones.

Esta interrogante me recuerda a los temas que otras veces he tratado: ¿Quién debe administrar el presupuesto familiar, papá o mamá?, cuya respuesta exige meditación y nos lleva a contestar, con toda lógica que el que tenga más atributos de administrador.

Y cuando me inquieren quién tiene la responsabilidad de la armonía conyugal respondo que aquel que se siente con más inteligencia y preparación.

La responsabilidad de aconsejar y guiar a los hijos no tiene una fecha de caducidad escrita en código alguno. Está escrita, sí, pero en nuestro corazón, ya que es un acto de amor.

En el momento en que comprendemos la interdependencia universal y  nuestra corresponsabilidad social, nos daremos cuenta de que nuestras obligaciones morales como padres tienen como límite nuestra capacidad intelectual y nuestra experiencia.

Debemos entender que a nuestros hijos nos ata el compromiso de prepararlos moral y psicológicamente, para hacer frente a la vida con la mayor madurez y entereza. Y si uno de nuestros descendientes está cometiendo errores, es nuestro deber llamarle la atención y aconsejarlo, sin importar la edad que tenga, con una sola condición: que él se preste para aprovechar nuestras sugerencias y que nosotros lo convenzamos con argumentos lógicos que le hagan ver su conveniencia de acatarlos.

A veces los hijos, por razones diversas, se dejan llevar por un mecanismo de autodefensa y rechazan nuestros consejos. En estos casos las intervenciones paternas resultan contraproducentes y un padre o una madre inteligentes tienen que encontrar estrategias adecuadas para aportar ideas de mejoras a sus vástagos.

Tenemos el compromiso de amar a nuestro prójimo, sea quien sea, sobre todo si se trata de alguien que está tan próximo a nosotros como un hijo. Y el amor, como dice el Evangelio: "es paciente, es servicial" (1aCor 13,4). De esta afirmación evangélica se concluye que no podemos concebir al amor como una sensación pasiva sino que siempre debe concretarse en un servicio activo.

 Yo conocí a un transportista que, a la edad aproximada de 55 años, todavía pedía permiso a su madre; para ir al cine. Él sabía que su progenitora lo quería mucho y que
tenía un buen criterio para aconsejarle lo mejor para su vida.

Hay hijos rebeldes que tienden a hacer lo contrario de lo que les indican sus padres; creen que su valor se minimiza si se sujetan a la sapiencia y a la experiencia de sus progenitores. En estos casos yo recomiendo buscar estrategias adecuadas, como referirse a terceras personas, para dar consejos indirectos, según aquella antigua frase que expresaba: "a ti te lo digo, mi hija, entiéndelo tú, mi nuera".

Es bueno referirse a otras personas cuando se desea hacer llegar un mensaje. Siempre hay una forma de llegar al corazón de alguien, la cuestión es buscar, con empeño, el mejor camino y la manera más convincente de hacerse escuchar, sin importar si el hijo o la hija tienen muchos o pocos años y sin tomar en cuenta su estado civil. Solamente es cuestión de echarle creatividad al asunto.

Manolin1616@yahoo.com


Autora: Angelica Bustamante: Fuente: Semanario Gaudium #364, Arquidiócesis de León, Gto.,Mex.

El derecho a la inocencia


El Derecho a la inocencia¡Pobre del que hace caer a los demás! Mejor sería que lo arrojaran al mar con una piedra de molino atada al cuello antes de hacer caer a uno de  estos  pequeños"  (Lucas   17:1-6).

¿Habrá suficientes piedras de molino para todos  los  perversos  que  ahora buscan afanosamente destruir el alma de los niños?

Hace días, muchos se escandalizaron de que una niña de diez años hubiera dado a luz a su bebé, pero no de que siendo una niña hubiera tenido relaciones sexuales. Les hubiera parecido muy bien a estas personas que la niña lo hubiera abortado; para ellas eso hubiera sido lo correcto, pero que hubiera decidido tenerlo les pareció monstruoso.

No se cansan de hablar del derecho de las mujeres de matar a sus hijos, pero nadie parece ocuparse del derecho a vivir de esos niños inocentes condenados a la pena de muerte por su propia madre.

¡Dichosas las focas y los huevos de tortuga. Ellos sí cuentan con organizaciones que los defienden!

En aras de la libertad de expresión, en las revistas para jovencitas se les habla directamente de placeres sólo concebibles en tratados de pornografía avanzada. La televisión, el cine, la computadora, la legislación y los proyectos educativos son verdaderas fuentes de corrupción en las escuelas, que exigen el aprendizaje de las más infames depravaciones para poder pasar el curso.

¿Y qué me dicen de la cartilla de vacunación en la que se otorga el derecho de abortar a las niñas desde los diez años sin la autorización de sus padres? Y dicen que la persona que elaboró la cartilla, al igual que la norma 46, antes no, era una mala persona.

¿Y en dónde están los padres de familia?

No conozco a ninguno que le haya echado un vistazo siquiera a la sección 4 del libro de Biología de los Textos Gratuitos, que se han convertido en los principales vehículos de perversión de menores.

Y menos aún que le haya prohibido a la maestra de sus hijos que les hable de sexualidad omitiendo el amor y dejando sólo la genitalidad. Y esto es lo que se ha propuesto la ONU:   que los padres adquieran la inocencia que ya perdieron sus hijos.

¿De qué otra manera se entiende que ahora se descarte lo que demostró su eficacia durante los últimos veinte siglos? El cuidado de los jóvenes; de unos y otros, porque ambos corren terribles peligros desde que sus padres se desentendieron de ellos y no se ocupan de conocer a sus amigos, de evitar que corran riesgos y de que no acudan a lugares en los que encontrarán alcohol sexo y violencia.

Yo no los conozco, pero debe haber algunos padres de familia conscientes de esta pavorosa realidad. Aunque sean pocos, sabemos que las minorías pueden convertirse en poderosos agentes transformadores que logren revertir esta tendencia nefasta reivindicando su derecho fundamental a salvaguardar la inocencia de sus hijos rebelándose contra las leyes infames y contra los medios, adquiriendo espacios televisivos en los que se difunda el respeto a la familia y apoyando a los ya existentes.

Indudablemente hace falta una cruzada de virilidad y de pureza que contrarreste y anule la labor salvaje de quienes creen que el hombre es una bestia. ¿Qué esperamos para iniciarla?

"Su conducta exterior estaba en armonía con la interior, pero la paulatina pérdida de la fe en los fines remotos motivaron su mudanza, y se fue transformando. Todos vieron cómo a cada suplantación se operaba también un cambio exterior. Primero perdió esbeltez y sus pasos se hicieron pesados. Luego se enturbiaron sus ojos y se poblaron sus cejas. Después sus brazos crecieron y sus espaldas se cubrieron de pelo. Entonces asomaron enormes colmillos entre sus belfos y, finalmente, cuando dejó de creer en Dios, perdió el lenguaje".

Este es, palabras más, palabras menos, el tránsito hacia la bestialidad —que ya llevamos muy adelantado— según nuestro admirado coterráneo, Eugenio Trueba Olivares...


Autor: P. Marcelino de Andrés | Fuente: El Paraíso de Nazaret  

¿ABORTO SÍ? ¿ABORTO NO?
¡ESO LO DECIDO YO!


Pareja en Peligro por los gobiernos mundiales

El ateísmo práctico no niega a Dios, pero en él se vive como si Él no existiera:

El pecado no existe, es una invención de la Iglesia para coartar la libertad del hombre, por tanto cada quien puede vivir como desee. “

La libertad es sinónimo de libertinaje, no importa que se afecten derechos de otros”: “todas las religiones son iguales, por eso se puede estar cambiando o no tener ninguna”;

los vicios se vuelven «virtudes», y quien se resiste a vivir así, es retrógrada.”

Dios responde con sus santos para combatir en cada época el mal en el mundo.

El consumismo, por su parte, no sólo golpea a la Iglesia, sino a toda la humanidad, pues insensibiliza el corazón y el espíritu del hombre para hacerse solidario y compartir los bienes que Dios le ha dado.

El afán de acumular está llevando a arrebatar a las dos terceras partes de la humanidad lo indispensable para sobrevivir.

Detrás de esto hay un influjo de Satanás que pudre a muchos en su egoísmo y una vida de placer sin frenos. La mentalidad abortista también es consecuencia de esta visión.

Por el contrario, la doctrina evangélica nos lleva hacia otra dirección: «Pero Dios le dijo: ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que acumulaste, ¿para quién serán?

Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios.» (Le 12, 21). Este mensaje no es agradable para el que amontona sin sentido, hasta el absurdo.

Pero Dios responde con sus santos para combatir en cada época el mal en el mundo. Es la hora de la Iglesia, es la hora de cristianos auténticos.

«Si no amamos al prójimo, estamos siendo dominados por el Demonio» (Czo. 244).

 

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