Sunday May 28,2017
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ANGELES DE AQUI Y DE ALLA


»  Oración al Santo Angel de la Guarda

»  Introducción


1»  Los ángeles

2»  La devoción a los Angeles

3»  Experiencias de Angeles

»  Parte 1

»  Parte 2

»  Parte 3


4» Más experiencias

a»  San Juan Bosco

b»  Padre Lamy

c»  Jose María Escrivá


5» Testimonios recientes

»  Parte 1

»  Parte 2

»  Parte 3

»  Parte 4

»  Parte 5

»  Parte 6


6»  Ángeles del más allá

»  Niños - Parte 1

»  Niños - Parte 2

»  Niños - Parte 3

»  Niños - Parte 4

»  Niños - Parte 5

»  Adultos - Parte 1

»  Adultos - Parte 2

»  Adultos - Parte 3


7»  Ángeles en el purgatorio

8»  Ángeles del cielo

»  Parte 1

»  Parte 2

9»  Recomendaciones prácticas

»  Parte 1

»  Parte 2

»  Parte 3


10» Oraciones

a»  Oración

b»  Oración

c»  Oración

d»  Oración

e»  Oración

f»  Oración

g»  Oración

h»  Oración


11»  Consagracion a todos los angeles

12»  Conclusión

13»  Bibliografía

 

5» Testimonios Recientes
Parte 2

Autor: P. Angel Peña O.A.R  

  • He aquí lo que me refirió la esposa de un presentador de televisión, conocido en todos los Estados Unidos.

    Me explicó cómo le había salvado su ángel de la guarda de una violación inevitable:

    Una noche, se me averió el coche en una carretera muy transitada. Tuve que retirarme al arcén y aguardé sentada.

    Un coche se detuvo delante de mí, pero yo esperaba la llegada de la policía, así que a través del parabrisas, le hice señas de que siguiera su camino. No me hizo caso y pensé que no había visto mis gestos, de modo que bajé la ventanilla para decirle que prefería aguardar a la policía.

    Entonces, el hombre salió de su coche, se acercó al mío e introduciendo el brazo me arrebató la llave.

    Cuando protesté, me abofeteó, al tiempo que me decía que pasara al otro asiento. Luego entró en el coche y me apuntó con una pistola. Me ordenó que me quitase los pantis y la ropa interior.

    Yo estaba muerta de miedo. No quería que me violase ni tampoco que me disparase un tiro, pero temí que pudieran sucederme las dos cosas. Traté de hacer lo que quería, pero perdí el control de los nervios y aquel individuo se enfureció.

    De repente, el coche se llenó de una luz intensísima.

    Pensé que se había detenido otro vehículo, pero, cuando volví la cabeza, no vi a ninguno.

    El violador dijo: ¡Oh Dios mío! Entonces, comprendí que la luz surgía del interior del coche, exactamente entre nosotros dos.

    Y apareció un hombre en el seno de esa luz. Respiré al verle. El violador abrió la puerta y echó a correr. En aquel momento, la luz y el hombre desaparecieron y quedé sola en la oscuridad.
    40
  • Una consagrada me escribía:

    Yo tenía 15 años e iba regularmente a la iglesia después de las clases.

    Una tarde de invierno, iba hacia la iglesia, rezando. En la calle no había nadie ni oí pasos. De pronto, di un salto al lado izquierdo, movida por una fuerza interior inexplicable.

    Y, en ese momento, una mujer, que había intentado cogerme por la espalda, al perder el equilibrio, cayó al suelo dando un gran grito. Yo, inmediatamente, corrí a la iglesia.

    Estoy segura que fue mi ángel, quien me movió instintivamente. Luego descubrí que esa mujer era prostituta e intentaba cogerme para llevarme a la casa de prostitución muy cercana al lugar.

    Nunca olvidaré la protección de mi ángel
    .
  • Otra religiosa me decía personalmente por teléfono:

    Hace pocos años, estaba yo en la estación de Atocha, en Madrid, y quería ir a la de Chamartín.

    Saqué mi cartera para ver mi dinero y, en ese momento, se presentó delante de mí un joven de unos treinta años, con unos ojos hermosos, que sonriendo me dijo:

    - Ese dinero peligra. Instintivamente, cerré la cartera y la metí al bolsillo.

    Pero, al levantar la cabeza, después de haber guardado la cartera, ya no estaba. No habrían pasado ni tres segundos y había desaparecido; no se veía por ningún sitio.

    Para mí fue claro que era mi ángel, a quien siempre he tenido mucha devoción. Vino a protegerme en ese momento en que alguien estaría vigilándome para quitarme el dinero.

    Siempre cuento esta experiencia para que la gente confíe más en su ángel y lo invoque con fe, pues es nuestro amigo fiel e inseparable
    .

  • Desde Piracicaba (Brasil) me escribía una religiosa que en esa misma ciudad donde vive, apareció en todos los periódicos un caso, considerado milagroso.

    Una señora se había cambiado de casa, aunque todavía faltaban algunos detalles.

    Su hijo, de cinco años, se subió a la ventana para ver la calle y se cayó desde una altura de seis metros al suelo de cemento. Y no se hizo absolutamente nada.

    El niño dijo que un joven con una blusa lo había cargado sobre su cuello.

    Todos creyeron que había sido su ángel, a quien su madre tenía mucha devoción.

40 ib. p. 110

   


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