Sunday October 22,2017
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HACIA DONDE CORRES

Un amigo me contó esta historia de algo que le sucedió, mientras su papá estaba cazando venados en los bosques de Oregon.

Con el rifle acunado en el hueco de sus brazos, su padre iba por un antiguo camino de leñadores, casi borrado por la exuberante espesura. Caía la tarde, y estaba pensando en regresar al campamento, cuando oyó un ruido en los arbustos cerca de él. Antes de que tuviera oportunidad de levantar el rifle, un bultito castaño y blanco corrió hacia él a toda velocidad. Mi amigo se reía, mientras me contaba la historia.

"Todo sucedió tan rápido, que papá apenas tuvo tiempo de pensar. Miró hacia abajo, y allí estaba un conejito castaño (en extremo agotado) acurrucado contra sus piernas entre sus botas. La cosita temblaba como una hoja, pero allí estaba sin moverse.

Esto era sumamente raro. Los conejos silvestres tienen miedo de la gente, y ni siquiera es fácil llegar a ver alguno... mucho menos uno que venga, y se siente entre nuestros pies.
Mientras papá trataba de encontrarle explicación a aquello, otro actor entro en la escena: Más abajo, en el camino, una comadreja saltó al camino. Cuando vio a mi padre y a la que consideraba su presa, sentada a sus pies, el predador quedó congelado. El hocico jadeante, y sus ojos con un brillo rojo.

El conejito, exhausto por la persecución, estaba a sólo segundos de la muerte. Papá era su última esperanza de refugio. Olvidando su natural recelo y miedo, el animalito instintivamente se había pegado a él, buscando protección de los afilados dientes de su implacable enemigo".

El padre de mi amigo no lo decepcionó: alzó su rifle, apuntó y disparó al suelo, justo debajo de la comadreja. El animal pareció saltar casi recto al aire un par de pies, y entró disparado hacia el bosque de nuevo, a toda la velocidad que sus patas se lo permitían.
Durante un rato, el conejito no se movió. Siguió echado allí, acurrucado entre los pies del hombre, mientras él le hablaba suavemente:

"¿A dónde fue? No pienso que te molestará por un tiempo. Parece que esta noche te has librado de la trampa".

Pronto, el conejito se fue saltando, alejándose de su protector para entrar en el bosque.
Y tú..., ¿A dónde corres en momentos de necesidad?
¿A dónde corres cuando te persiguen los predadores como los problemas, las preocupaciones y los temores?

¿Dónde te refugias, cuando tu pasado te persigue como un lobo implacable, tratando de destruirte?

¿Dónde buscas protección, cuando las comadrejas de la tentación, la corrupción y la
maldad amenazan con vencerte?

¿A dónde te vuelves cuando tus energías se agotan... cuando la debilidad te embarga, y sientes que no puedes huir por más tiempo?

¿Te vuelves a tu protector...? ¡Vamos... anímate!, deja de correr, y vuélvete a tu padre Dios. Él te está esperando con los brazos abiertos, para darte la seguridad de todo lo que El es.

 
     
   


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