Saturday July 22,2017
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¿EN DÓNDE ESTABA TU DIOS EL PASADO 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001?

Muchas personas han preguntado: "¿En dónde estaba tu Dios el pasado 11 de Septiembre?"

Fácilmente puede uno reac­cionar defensivamente. También podemos ignorar una pregunta así. Pero lo he escuchado tanto, que quisiera compartir con us­tedes mi respuesta:

La mañana del 11 de Sep­tiembre Dios estaba muy ocupa­do.

Primero, estaba tratando de que el mayor número de personas no tomaran ninguno de los cuatro aviones que se estrellaron. Esos vuelos juntos tenían la capacidad de transportar cerca de 1,000 personas; y a final de cuentas, sólo iban 266 a bordo.

También les daba serenidad a esos 266 pasajeros para estar calmados en semejante situación.

En uno de los aviones, les otor­gó la fortaleza para que se revelasen contra los secuestra­dores, previniendo que estrellaran en algún otro edificio lleno de gente.

Creó muchos obstáculos al­rededor del World Trade Center, para que los empleados llegaran tarde. Después de todo, sólo 20,000 estaban en las torres en el momento que el pri­mer avión se estrelló. Conside­rando que esos edificios tienen 50,000 trabajadores. Esto fue un milagro en sí mismo.

Además, ¿cuántas personas que estaban empleadas en los edificios dijeron que habían lle­gado tarde al trabajo esa maña­na porque el tráfico los detuvo?

Sus manos estaban detenien­do dos edificios de 110 pisos, para que dos terceras partes de los 20,000 empleados pudieran salir. Fue tanto el esfuerzo que hizo abrazando las dos construc­ciones, que ninguno de los pisos superiores al lugar del impacto se derrumbó, sino hasta mucho tiempo después. Gracias a su participación 12,000 personas pudieron ser evacuadas.

También les enseñó a los afectados el camino para salir de los edificios, porque no podían ver por el humo y la confusión. ¿Cuántos de ustedes han escu­chado las historias de empleados que fueron dirigidos afuera de las torres por una persona desco­nocida, pero cuando quisieron agradecerle no le encontraron por ningún lado?

Se sentó en la sala de juegos de todas y cada una de las guarderías que están en New York y en Washington, acompa­ñando y jugando con todos los hijos de los empleados que lle­garon tarde a recogerlos. O que nunca llegaron.

Alargó su mano para que más de 6,000 personas recostaran su cabeza y descansaran en el mo­mento de iniciar su viaje hacia una mejor vida. Platicó con ellas, les explicó lo que estaba pasan­do para que el trayecto fuera fá­cil y les acompañó durante todo el camino hasta el Cielo.

Estiró su túnica para que mi­llones y millones de personas al­rededor del mundo pudiesen en­jugar sus lágrimas ante las imá­genes que mostraba la televisión.

Detuvo las espaldas de cien­tos y cientos de voluntarios, bomberos y policías que saca­ron fuerzas de El, para continuar trabajando por horas y horas en una jornada que terminó muchos meses después.

Organizó todo, de lal lumia que las líneas telefónicas no la liaron. Las comunicaciones no se detuvieron y miles de personas pudieron verificar el paradero de­sús amigos y familiares.

Se detuvo al lado de todas y cada una de las personas del pla­neta que estaban impactadas con la noticia, y suavemente les ha­bló al oído reconfortándoles con palabras de esperanza, aliento, amor, Fe y de ternura. Incluso a quienes no le escucharon.

No me cabe la menor duda que el pasado 11 de Septiembre Dios estuvo muy ocupado. Y aunque es una de las catástrofes más grandes que he visto; tam­bién puedo ver los milagros de Dios en cada momento de la mis­ma.

Mantengamos la Fe también a través de todas las tragedias de la vida. Así podremos ver todos y cada uno de los milagros que tenemos día con día.

 

"Hay solamente dos caminos para vivir tu vida:

Uno es pensar que nada es un milagro. El otro,

es pensar que todas las cosas son un milagro de Dios"

ALBERT EINSTEIN.

 
     
   


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